PELIGRO DE PERDERME ENTRE TUS BRAZOS (PLAYLIST: FLANS)

Si tuvieramos que escoger una palabra pbubbles3-prev.jpgara mi condición de estos días esa sería: Peligro.

¿Por qué? Porque sí. Porque tengo esa increíble capacidad de irme a meter a la boca del lobo. Porque ya lo sé, aunque nadie me lo diga. Y esta vez, no es nada más TV Bunny con la cita cada vez más cerca, ni del Conejito Jeepero que me asedia. Manda mensajes. Provoca. Y yo no quiero ni pensar en él. Porque me gusta, me mueve, sudo. ¡Demonios! Y sí, vamos lo admito. No me molesta ni tantito.

Pero si hablamos de peligro en serio, el peligro peligrosísimo no está en ninguno de esos dos. Está en otro lado. Es Buen Conejo Pluma Blanca, el Señor Conejo. Así, con todas las de la ley. Culto, propio, inteligentísimo, encantador… controlador hasta la pared de enfrente. Esas, todas, las cualidades que no, yo no debería estar notando en él.

Y mi Conejita Sabia Interior que no para de gritarme:

—Corre, Conejita, Corre. Aún estás a tiempo.

Y mi Conejita Sabia pero No tanto Interior, que se ríe muchísimo e insiste:

—Vas, Conejita , Vas. No pasa nada.

¿Será?

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YA LO PASADO.. ¿PASADO? (Playlist: José José)

Yo lo digo y lo confirmo: los astros están conspirando en mi contra (tal vez favor). Tras la aparición de Conejito Jeepero, los otros conejitos y conejitas del pasado salieron de la madriguera para plantárseme enfrente.wombat4.jpg

Empecemos con el TV Bunny. Ahora tan propio frente a las cámaras, tan seriecito que se ve.. y mira nomás, apareciéndo para buscar un encuentro. Por cierto, fallido. Sus horarios, mis compromisos nomás no nos han hecho encontrar la cuadratura. Por ahí apareció después de varios meses la Conejita Comeflores, harto pacheca llegó a mi casa. Y harto pacheca comenzó la conversación: el pasado muy pasado, el pasado apenas pasado, su vida amorosa —rebien resuelta oigame—, mi vida amorosa —hecha un desmadre—, nuestros mundos.. y ahí vino el atorón:

—«Lo que tienes que hacer es salirte de ese mundo aspiracional en el que vives. Buscar en otros ambientes».

Joder. Eso no sonó facil. Años matándome para dedicarme a la cosa de la tendencia, para que ahora me digan que la tendencia es una jodidez. No lo sé de cierto.

Dos días después, reapareció algo mejor aún. La Conejita Mejor Amiga del Mundo Mundial. Ja. Esa misma de hace ¿30? ¿28? años. Esa de la escuela, la barda, la pubertad, la adolescencia y varias dolencias más. Pasamos el dia juntas y con tan poco que reclamarnos. La ví luminosa, linda, tranquila. Fuera de una mala historia. Vamos parejas. Y metida en una que —si no espectacular— es sana. Ella va un pasito adelante. Y con muchos, hartos planes de vida. Iguales.

Y ya como si no bastara, la noche terminó cantineando. Lo primero que vi al cruzar la puerta fue su cara. Se me cortó un poquito la respiración. Ahí estaba My Stress Rabbit. A un año… un año ibamos a sentarnos en la misma mesa. Caminé más despacio. Esbozé mi mejor sonrisa. Saludé y me pegué al hombro de Mr. Perfect Bunny. Estabamos los tres, como en los viejos tiempos, pero sin las viejas historias. ¡Cuánto joder, joder, joder, nos ha pasado a los tres en este año! Salí varias horas después, tres tequilas encima y más tranquila que nunca. La Conejita Jefa diría sabiamente:

—«El tiempo lo cura todo».
Curada estoy. No sé, ahora sí que de cierto, si estos del pasado regresaron para quedarse o nomás para enseñarme algo. Yo, sigo aprendiendo.