Y LLEGASTE TÚ (Playlist: Sin Bandera)

El viernes el pasado tocó a mi puerta. La primera vez, se trataba de La Conejita Mejor Amiga del Mundo Mundial. Se apareció como si no hubiera estado ausente todo este tiempo. Llegó tal cual era, con la sonrisa, los cigarros en la mano y el cúmulo de historias por contar. Revisó hasta el último rincón de la casa que no conocía, prometió una plantita para la siguiente visita, se sirvió un café y sin reproche alguno, empezamos con la conversación pendiente. Tras mucho bla, bla, bla no sé si se lo dije. Qué gusto me da que esté, que me entienda sin juzgar y tenerla de vuelta.

Estabamos en medio de la plática cuando sonó el teléfono. En punto de la hora de la comida. En el pasillo apareció Conejito Extranjero. Entró y recorrió la casa como si fuera la suya. Después me comió a besos. El empiernamiento resultó accidentado y en medio de grandes carcajadas. Qué bien se sentía meterme entre sus brazos en silencio, sin preguntar nada. Dos horas después lo miré directito a los ojos (esos verdes que un dia me volvieron loca), y le sonreí. Seguía gustándome endemoniadamente pero no movía ni medio milímetro mi corazón. Tal y como lo esperaba. Estabamos a mano.

CUANDO EL MUNDO DA VUELTAS (Playlist: Diego Torres)

Conste que yo no lo pedí… o bueno sí. Hace no más de una semana le decía a la Bombón Bunny:

Quiero un sexmate.

Así puntual. Uno de esos amigos que se meten a tu cama y que no preguntan, no piden, no enamoran. Quiero, le dije, que alguien me de besos, despertar empiernadísima y no pensar en nada más. Porque, duele decirlo, estoy con el espíritu libre. Y el corazón sin ganas de llorar.

Hoy, estaba yo muy tranquila, cerrando el número de este mes, cuando sonó el teléfono. En la pantallita apareció un número desconocido. Al otro lado, escuché esa voz. Reconocí ese acento extranjero que un día me volvió loca. Se me hizo chiquito el estómago. Era Mr. Peruvian Bunny. Lo recordé: tan guapo, tan cínico, con esos ojos verdes que traspasan y esa mueca al reír: El extranjero.

Pasé por tu oficina y me acordé de tí.

Ja. Reí. Me gusta y lo sabe perfectamente. Le gusto y lo sé. No tardamos en fijar una cita:

—¿Qué te parece si te invito a comer el próximo viernes? dijo. De paso, conozco tu casa nueva.

Cerramos el trato. Colgué el teléfono y me quedé 3 segundos en silencio. Tras el estrepitoso cierre con Conejillo de Miura, no había abierto la puerta. Es buen momento de volver a empezar.

BUENA VIDA ES… (Playlist: Eros Ramazzotti)

Y sí. Las cosas buenas estan a la vuelta de la esquina. Faltan dos segundos para que esten perfectamente convertidas en realidad en la palma de mis mano. Juro que en cuanto suceda, lo cuento con detalle.

posing_canape.jpgEn tanto, hoy tuve mi primera sesión del Club de Lectura Light y lo que comenzó con el recuento de La Suma de los Días terminó con el analisis tormentoso de nuestros últimos encuentros amorosos: Conejita Judia y Soltera, Miss Bussines Bunny, Conejito Politizado y Conejito Sonrisa Perfecta. Todos tan guapos, tan interesantes, tan armados, y al mismo tiempo, tan solos. Un verdadero desastre, joder. Pero terriblemente divertidos a la hora de buscarnos en el pasado.

En el pasado que, de mi parte, incluye al Conejito PR, al mismo que ayer me topé en un antro en buena compañía y mucho nervio de no saber cómo decirmelo… ja. Incluye también a Mr. Peruvian Bunny que después de meses se aparece en mi teléfono pero me advierte que soy peligrosa para su estabilidad, al Conejillo de Miura y sus misterios y por supuesto, a My Stress Rabbit del que, a estas alturas, no termino de contestarme cómo es que un día comenzó la historia más triste de los últimos tiempos.

El presente en cambio, me pone por ahí al Conejito Tenista, perfecto para subirme la autoestima, el ego y refrescarme la plática de viernes por la noche. Y a Beautiful Bunny para no perder la práctica en la conquista. Poco a poquito, entrenándome a ratos en el arte de tomarnos una botella de vino en pleno lunes, reír sin parar y jurarnos que entre nosotros nunca pasará nada aunque ninguno de los dos se lo crea.

Tras varias horas de repasar aquellos dates que parecen perdidos en un pasado remoto y los nuevos perfectamente metidos en una caja de seguridad, me siento más estable que nunca. Más tranquila. Más zen. Más sana. No sé si es la ausencia del cigarro, del alcohol, el celibato —a punto de concluír— o los proyectos de una vida nueva, pero me gusta esto que miro cada noche en el espejo.

Ilustraciones: Arthur de Pins

CORTE DE CAJA

newstar_8.jpgTodavía no veleo, pero no falta tanto. En cambio, me pasé horas en la mesa con esas dos: Conejita Judia y Soltera y Bombón Bunny. Cada una compartiendo una historia igual o peor que la mía (confieso que la de Bombón esta vez me superó!). Un verdadero guion de telenovela a la Muchachitas.

En mi turno del recuento hice un corte de caja de los últimos meses. Pasé del Conejito de Miura a Conejito Probable Ideal pasando por el Conejito PR, no faltó Mr. Peruvian Bunny y rematando con un recuento nada veloz de la historia completa de My Stress Rabbit. Y quién más tenga, que más le acumule.

De regreso a casa me pasó una vez más: al alzar el teléfono para quedar con el Conejito Marinero en la cosa de la veleada me encontré con que en la contestadora estaba la voz de un nuevo Conejito: Next Door Bunny, con una invitación a salir. Se trata del mismo que dejó su teléfono escrito sobre el polvo de mi parabrisas. No pude más. Se me hizo un nudo en el estómago y comencé a llorar.

¿Cuántos más? pensé. ¿Cuántos más me faltan para encontrar a The One?

Han pasado varias horas, tengo los ojos rojos y ni idea de dónde encontrar la respuesta.