Y LLEGASTE TÚ (Playlist: Banda El Recodo)

Estamos en época de apariciones.. y acuérdense que a mi siempre me ha costado trabajito lidiar con el pasado. La memoria me traiciona, el estómago se me hace chiquito, la piel se me eriza y no puedo evitar volver a sentir.

Aparición 1. Estaba yo en la cama, bien acompañadita cuando se escuchó el “toing” de un correo entrante. 12.45am. Mi curiosidad natural me hizo girar la cabeza, sacar mi brazo por debajo de su nuca y tomar mi celular de la mesita. El respiro se me detuvo un segundo. Era él: el Conejito de Siempre. Leí sólo la primera línea: hablaba de viajes, de ausencias… y de mujeres. El estómago se me revolvió exactamente igual que en todos esos siglos atrás y exactamente igual que con todas esas ‘otras’ mujeres.

Joder, hay cosas que nunca cambian.

Apagué el teléfono y giré la cabeza. El Conejito Latino-Tropical dormía profundamente, tranquilo, su celular brillaba del otro lado de la cama, en la otra mesita de noche y yo no tenía duda, ahí no había rastro de otras conejitas. Con él, mi estómago no sufría ningún vértigo. Le pasé el brazo por debajo de la nuca, subí mi pierna izquierda sobre su pierna derecha, acerqué mi nariz a la suya y le respiré el aliento. Cerré los ojos y me dormí.

Cuenta saldada 1.

Aparición 2. Había soñado con él hace unas semanas. Y esta noche estaba yo contestando millones de mails cuando “toing”, se abrió una ventanita y Mr. Perfect Bunny escribió un saludo cualquiera.

Es mi oportunidad, pensé. No pude hacer más que contarle del sueño, de lo que significaba y de mis cuentas pendientes.

Él escribió y escribió. Dijo esas cosas que halagan (me sentí muy atraído por tí), que distraen la atención (en el País de la Eterna Llovedera vas a ser “la rabbit”?), que duelen (no me solté, no te dí la oportunidad), que joden (pretendimos hacerlo, pero nunca cruzamos la puerta), que nostalgean (me acuerdo la primera vez que te conocí: estabamos esperando el café), que mariposean en el estómago (nos quedamos con mucho), que apaciguan el corazón (tenemos una bonita historia, a fin de cuentas).

Tras muchas de sus letras, escribí unas cuántas de las mías:

—Hoy que tengo un novio, una historia, muchos kilómetros de distancia y que ésto no es una insinuación, debo decirlo: me hubiera encantado enamorarme de tí.

Cuenta saldada 2.

ANOCHE SOÑE CONTIGO… (Playlist: Kevin Johansen)

Era todo tan real, aunque sólo recuerde el final del sueño: mi confesión a corazón abierto y el consiguiente abrazo suavecito, su nariz tocando la punta de la mía, yo respirándome su respiración calientita, el beso mojado atrapando su labio inferior.

Tan real que desperté con sobresalto.

Le había dicho eso de “love is a timing issue”, le había dicho que lo habíamos intentado en el momento incorrecto, le había dicho que no sabía siquiera si lo habíamos intentado o pretendimos hacerlo. Le había dicho eso que siempre me repite la Conejita de las Playas: yo te veo con un hombre así. Le había dicho esas cosas que debí decir hace años cuando lo intentamos o pretendimos hacerlo. Le había dicho que odio que se quedara en una simple posibilidad.

El caso es que todo parecía tan real cuando desperté con sobresalto. Pero no lo había sido. Y yo, no había dicho nada.

CORAZÓN DE PIEDRA (Playlist: Lucía Méndez)

jpg_peches_mignons_t2-8a9f6Pareces niña... le dije cuando, tras tremendo empiernamiento, inició una sesión de arrumacos, besitos y preguntitas de esas de ‘te gustó’ y así. Me volteé dándole la espalda y tapándome la cabeza con el cojín.

Y tú pareces niño… contestó mientras miraba al techo, con los brazos ahora a lo largo del cuerpo… sólo te falta levantarte por un cigarro

No lo había notado. Hasta ahora. Luego de tantos años enredandóle insistentemente los pies al Conejito de Siempre mientras éste me hacía a un lado argumentando mi “calorcito corporal”  —eres una estufita, decía alejándose de mí—, hoy un Conejito Distinto se quejaba de mi “frialdad”.

Hice como que no lo noté hace unas semanas cuando Mr. Perfect Bunny, durante toda la cena untaba distintos quesos en los panecillos y me los pasaba para que yo los probara primero. Me sirvió el vino, me puso su saco en los hombros al salir y sonrió discreto cuando al despedirnos dieron por hecho que sí, que eramos novios.

Juré que no me di cuenta, hace unos días cuando tras un mal viaje, Bombón Bunny me acariciaba la mano y me miraba directito a los ojos como diciendo: yo estoy aquí para cuidarte. Y supe que era cierto.

Ahora, con la cabeza metida debajo de la almohada, supe que estoy dispuesta a dejarme cuidar. Y a permitir que me den la mano por la calle, que me acaricien el pelo y me enreden los pies bajo las sábanas aunque muera de calor. Porque soy cursi, porque necesito protección o porque sí.

Me dí la vuelta, pasé mi brazo por encima de su pecho y guardé mi cara justo en el hueco de la axila.

YO NO OLVIDO AL AÑO VIEJO (Playlist: Amapola)

Es el primer post del año… y no sé ni por dónde empezar. La fiesta de Fin de Año de la mano de la Señora Daniela Pelazo Romo fue la onda para aquellos que nos sabemos perfecto eso de yo-no-te-pido-la-luna y anexas. Estrenamos ropita interior. El baile duró hasta las seis de la mañana. Y la champaña corrió sin reparos. Eso es querer que la cosa empiece bien, digo yo.

Y es que sí, ya nos urgía que el año se acabara. Porque el anterior intenseó durísimo y porque tanta buena gente que apareció en las últimas semanas tiene, forzosamente, que tener una razón de ser en los próximos meses. Yo, a esto de las buenas personas, le tengo tanta fe.

Pzodiacv01prev1or lo pronto, amo el shopping —y los consejos de amores— de la patita de Eva Bunny y a la Conejita Sicología, la aparición de —mi nuevo mejor amigo— el Conejito Viajero, sentarme a hablar —inteligentemente de lo enredosamente tontas que son las relaciones— con Gymmate Bunny, salir a correr por las mañanas, reencontrarme a Bombón Bunny —y que el tiempo se nos haga chiquito para ponernos al tanto—, dejar que las lagrimitas se chorreen mientras abrazo a Conejo de mi Guarda de mi Dulce Compañía, ponerle cositas a eso que por primera vez puedo llamar mi casa, conocer a la familia de Mr. Perfect Bunny … y sí, hasta sentir cosquillitas en la panza ante una infinitamente remota posibilidad (adivinen cuál).

Sí. Qué venga el Año Nuevo con todo y lo que los astros nos deparen.

AIRE (Playlist: Yuri)

La noche había sido buena: Mr. Perfect Rabbit se había portado, como su nombre lo indica, a la perfección. Iba de regreso a casa, por ahí de las 2.43am cuando el shuffle del iPod me traicionó

«si tus ojos eran higos negros, si los dientes gajos de limón
no recuerdo el arco de tus cejas, ni siquiera puedo hablar apenas
de otra cosa que no sea tu olor…

Sólo al oir a mi gurú, la Gran Yuri Noche de Estrellas me di cuenta de lo que estaba pasando. No estoy enojada, ni ofendida, ni triste, ni decepcionada. Se cerró la historia con el Conejillo de Miura y mi cerebro nomás no da señales de reacción.

«la mente cuando baja la marea, por puro instinto de conservación,
intenta cauterizar cada huella que deja atrás el paso del amor…
la mente cuando baja la marea, mostrando la estructura del dolor
activa un mecanismo de defensa
para que no se ahogue el corazón…»

Ni una lágrima, ni un puchero, ni siquiera voy por ahí recogiendo los pedacitos de corazón que usualmente dejo tirados en las rupturas. He dejado de pensar para no recordar. Tengo miedo. ¿Y si se me secó el corazón?

SEXO, PUDOR Y LÁGRIMAS (Playlist: Aleks Syntek)

Esta Conejita tiene una sola misión desde hace unas semanas: buscar puro, puritito sexo en esta ciudad. Y no, no es por puritito gusto. Se trata de mi próximo artículo: moteles, tables, swingers, sexshops más lo que se acumule. Y todo esto sería pan comido, si no tuviera que elegir al Conejito Acompañante en cuestión.

Visto que el futuro amoroso se nos cayó a la mitad hace apenas unos días, abrí la agenda y puse manos a la obra. Uno, dos… el recuento empezó. ¡Cuántos Conejitos he ido dejando en el camino! Pero no caeré en la tentación: la elección será precisa. Porque en juego está mi firma en una revista, pero también, mi corazoncito recién remendado.

Ilustraciones: Arthur de Pins

EL ARTE DE DECIR QUE NO (Playlist: Fangoria)

Cuando una cree que las cosas han terminado de pasar, pues resulta que no ha pasado nada. Yo, acabo de cumplir añitos. Y eso , me hace feliz. Por la fiesta, por la borrachera, pero sobre todo por el amanecer que tuve. Me miré a los ojos de la manera más íntima jamás imaginada. Estaba yo ahí, junto a mí, sobre las sábanas blancas blancas. Y me pregunté casi como un respiro:

—¿Por qué no tienes un ‘buen’ novio?

Silencio. Respiré profundo y contesté con una revelación que me sorprendió como si hubiera descubierto la mejor manera de frenar la Reforma Energética.

—Porque no quiero.

YA LO PASADO.. ¿PASADO? (Playlist: José José)

Yo lo digo y lo confirmo: los astros están conspirando en mi contra (tal vez favor). Tras la aparición de Conejito Jeepero, los otros conejitos y conejitas del pasado salieron de la madriguera para plantárseme enfrente.wombat4.jpg

Empecemos con el TV Bunny. Ahora tan propio frente a las cámaras, tan seriecito que se ve.. y mira nomás, apareciéndo para buscar un encuentro. Por cierto, fallido. Sus horarios, mis compromisos nomás no nos han hecho encontrar la cuadratura. Por ahí apareció después de varios meses la Conejita Comeflores, harto pacheca llegó a mi casa. Y harto pacheca comenzó la conversación: el pasado muy pasado, el pasado apenas pasado, su vida amorosa —rebien resuelta oigame—, mi vida amorosa —hecha un desmadre—, nuestros mundos.. y ahí vino el atorón:

—«Lo que tienes que hacer es salirte de ese mundo aspiracional en el que vives. Buscar en otros ambientes».

Joder. Eso no sonó facil. Años matándome para dedicarme a la cosa de la tendencia, para que ahora me digan que la tendencia es una jodidez. No lo sé de cierto.

Dos días después, reapareció algo mejor aún. La Conejita Mejor Amiga del Mundo Mundial. Ja. Esa misma de hace ¿30? ¿28? años. Esa de la escuela, la barda, la pubertad, la adolescencia y varias dolencias más. Pasamos el dia juntas y con tan poco que reclamarnos. La ví luminosa, linda, tranquila. Fuera de una mala historia. Vamos parejas. Y metida en una que —si no espectacular— es sana. Ella va un pasito adelante. Y con muchos, hartos planes de vida. Iguales.

Y ya como si no bastara, la noche terminó cantineando. Lo primero que vi al cruzar la puerta fue su cara. Se me cortó un poquito la respiración. Ahí estaba My Stress Rabbit. A un año… un año ibamos a sentarnos en la misma mesa. Caminé más despacio. Esbozé mi mejor sonrisa. Saludé y me pegué al hombro de Mr. Perfect Bunny. Estabamos los tres, como en los viejos tiempos, pero sin las viejas historias. ¡Cuánto joder, joder, joder, nos ha pasado a los tres en este año! Salí varias horas después, tres tequilas encima y más tranquila que nunca. La Conejita Jefa diría sabiamente:

—«El tiempo lo cura todo».
Curada estoy. No sé, ahora sí que de cierto, si estos del pasado regresaron para quedarse o nomás para enseñarme algo. Yo, sigo aprendiendo.

POR VOLVERTE A VER (Playlist: Dyango)

ast12g.jpgEl speech es el mismo. Nada más cambia el interlocutor:

Mi queridísima Conejita, entre tu y yo siempre habrá algo que nos una. Bla, bla, bla.

Esa vieja historia del lazo invisible de ‘ombligo a ombligo’, de las tardes de empiernamiento que uno no pasa así nomás al cajón de los olvidos, de la amistad profunda que se formó, así por abajito, casi sin darnos cuenta, entre beso y beso. Y hasta por mi infinita e increíble capacidad de entender que las cosas, un día, así sin más, se acaban.

Será el sereno, pero siempre, uno a uno, han terminado por regresar. Desde Conejito Filósofo, atormentado amor adolescente que reapareció al paso de muchos años para caminar juntos por las calles neoyorquinas en pleno maratón.

Lo hizo también Mi Conejito Napolitano, meses después de la brutal ruptura, con una cita en la cubanísima isla del Caribe. Una cita sólo que nos dejó borrachos de besos, calor y ron.

Y si de cuenta se trata, siguen faltándome dedos para ponerle números a los recuentos con el Conejillo de Miura. Una y otra vez. Algunas con pretexto, en otras ni siquiera hubo necesidad de inventarnos alguno.

¿Qué tal la reaparición de Mr. Perfect Bunny? Después de casi un año de silencio y distancia, un dia sonó mi teléfono. Pasaba que se había dado cuenta del tiempo dejado pasar.

Y así, hace apenas unos días aparecí sentada en un patio, al borde de una fuente colonial y hasta el sol que ese día decidió amanecer bonito. Junto a mí, el Conejito de turno, estresadísimo, relataba el mismo speech. Casi casi acomodando las comas y los puntos en el mismo lugar.

En algún momento dejé de escucharlo y me limité a mirarle los ojos negros, más negros en los que me he visto. Y esas cejas (cómo diría Papito Bose). Parecía tan convencido del argumento como los anteriores. Se había aprendido el guión a la perfección. Una tras otra le salieron las frases, detenidas apenas con alfileres. No tenía sentido —como bien tiene la costumbre esta Conejita— contradecir, cuestionar, confrontar. Al fin y al cabo, un dia, dentro de muchos siglos, volverá a sonar mi teléfono. Sólo para medir el espacio que no dejamos entre piel y piel.

Ilustraciones: Jordi Labanda 

YA LO PASADO, PASADO… (Playlist: José José)

ast12j.jpgFeliz, casi eufórica. Y digo, habrá quién piense que estoy loca o que voy por ahí con corazoncito de condominio. Y no. Según mis últimos días de largas reflexiones se trata nomás de instinto de sobrevivencia.

Haciendo recuento, es eso y sólo eso lo que me tiene aquí y me ha sacado de pozos aún más profundos. Caída-raspón-sobada-yaloquesigue. Un poco así es la vida. Un poco así es mi vida. Un poco así, seguriá siéndolo.

Y justo cuando en estas profundidades andabamos, que se nos apareció Mr. Perfect Bunny. Ese mismo de hace muchos meses pero esta vez con una historia recién terminada detrás. Así llegó: curadito de espanto, sin ganas de meterse en broncas, libre, feliz y eufórico cuánto una servidora. Y yo no le apuesto ni un céntimo. Nomás me río de vernos, cada uno dando pasos chiquititos, despacito, con la armadura que nos impide los movimientos arriesgados. Temerosos pero dispuestos a ponernos en juego una vez más.

Como decía, se nos apareció con una propuesta imposible de rechazar: bailemos, dijo.

Y entonces, me descubrí en pleno sábado produciéndome, otra vez, como las grandes. Pelazo, vestido de estreno, piel satinada y taconísmos. Sonó el timbre (justo a la hora) y me miré por última vez al espejo. En ese momento lo supe: Bridget Jo había vuelto.

Así, nos pasamos una noche de esas grandes noches que parecen no terminar nunca. Saltando —como buenos Conejitos exploradores— de un lugar a otro, invéntandonos maneras cutres de divertirnos, recorriendo calles más exóticas de la Ciudad en medio de la noche. Porras a un boxeador, un drink en un lado, otro en otro, dos pasitos de baile tropical más allá, unos movimientos atrevidos en el antro gay, observando el ?ngel desde una terraza, sacando cuentas de las luces de la noche y cerrando al alba con una de esas buenas pláticas tirados en el sillón.

El amanecer, confieso, nos sorprendió juntos. Relajados. Sin siquiera asomo de empiernamiento. Un beso suavecito de despedida y la promesa de un próximo encuentro…