VASOS VACÍOS (Playlist: Los Fabulosos Cadillacs)

Un día dejó de quererme.

Contrario a lo que pasaba antes, últimamente me caes más tiempo mal que bien, dijo mientras miraba fijo a la computadora.

Y vamos, no es que yo sea tonta y no lo hubiera notado, pero no me esperaba esa declaración tan clarita y así de golpe.

En los últimos días sus comentarios hacía mí tenían un tono de ligero hartazgo… como si le debiera, como si me reclamara, como si faltara.

Y al principio pensé que todo esta rebambaramba se debía a su nuevo estatus personal, al estrés de los últimos días, al clima cambiante del Paraíso Tropical o a la clásica “eres niña y ves moros con tranchetes” donde no los hay.

En cambio no, me lo dijo directito y sin rodeos. Y no importaron tanto las palabras como el tono. El timbre de esas palabras, de esos cuentos interminables de otros mundos que en otros tiempos escuché sin cansarme. La mirada que se parecía tan poquito a la de hace unos meses. Esa miradita cálida en la que me gustaba guardar mi desencanto. Y me sentía reconfortada. El fin de ese juego de admiración enamoradiza que me era tan facil de jugar.

Y ya no.

Algo se rompió entre Mr. Big Ego Rabbit y yo. Y yo, joder, sigo sin saber qué fué.

QUE VENGAN LOS BOMBEROS (Playlist: Yuri)

No es broma. Llegaron los bomberos al edificio donde trabajo. Y no no, no resultaron ser unos bomberos cualquiera: eran unos chiquillos altos, musculosos, bronceados, de andar cadencioso -y candente- y mucho uniforme con lucecillas fosforescentes.

pornprevdd7-thumbArribaron con toda la fuerza de los superhéroes y desalojaron a todos los presentes por una tal amenaza de bomba. Se les veía tan pro a todos ellos, subiendo y bajando cajas negras, poniéndose y quitándose máscaras transparentes y mirándome con ojos muy azules mientras me decían algo tan romántico como:

Move on. No photos please.

Ay y una tan indefensa… cómo no me voy a enamorar!

Entendí aquello de las fantasías sexosas más recurrentes de las féminas: estos bomberos sí se parecían a los strippers disfrazados en esos chippendale’s que tanto me han contado. ja.

El caso es que no logré ni desmayarme a tiempo para hacerme rescatar por uno de estos fabulosos ejemplares, cuando  Mr. Big Ego Rabbit ya me estaba arrastrando de las orejas de peluche al Starbucks más cercano.

Que para dejarlos trabajar en paz y de paso, quitarme de la mirada los malos pensamientos, dijo.

Ash. Así de tropezado empezó el día y no pareció mejorar con las horas. Mi ánimo iba de arriba a abajo como en un tobogán: que la Coneja muy enojada, que la Coneja muy contenta, que la Coneja muy emocionada, que la Coneja que se la lleva la mismisima…

Por la noche, decidí meterme a la cama lo más pronto posible. No vaya siendo, dirían por ahí.

Ahora, ya sólo me queda esperar unos días para volver a escaparme de la ciudad.

  • Destino: la última punta del último punto del Paraíso Tropical.
  • Vía: terrestre, manejando varias horas mientras entono el playlist cortesía de Bombón Bunny a todo pulmón.
  • Compañía: una de esas con las que las horas se hacen chiquitas de tanto hablar.
  • Equipaje: short, shanclas y shampoo.

El resto es purititas ganas de sentirme libre y feliz. Ah perdon! eso soy ahora: libre y feliz.

PD. Se solicita de la manera más atenta la aparición del Buen Conejo Pluma Blanca que ha decidido abandonarme, asi de plano y sin mayores explicaciones. ¿Qué no ven que una tiene su corazoncito?

REALMENTE NO ESTOY TAN SOLO (Playlist: Arjona)

Esta mañana fui al dentista. Mi doc es un superstar. Está rodeado de señoritas rubias, en bata blanca y que sonríen mucho. Me tuvieron dos horas preparándome, tomándome radiografías, haciéndome preguntas y finalmente apareció la estrella. Pelo engominado, bronceado perfecto y obvio, dentadura impecable. Me sonrió muy cerquitita de la cara, revisó mis dientes durante 32 segundos, escribió algo en una hoja y dijo:

¿A quién llamamos en caso de emergencia?

Lo ví. Arrugé el entrecejo y conteste:

A nadie.

Ayer pasé el primero de dos exámenes para conducir. Contesté con mucho cuidado, con el corazoncito en la mano, como si con la licencia aquí uno se jugara la deportación. Y casi. En 25 minutos ya tenía yo un bonito sello de aprobado en el documento. Salí sonriente.

Hoy choqué.

Y no no. No pasó nada. El señorcito que le pegó a mi Red Fat Boy seguro era un poco más ilegal que yo porque prefirió darme US$200 y salir corriendo en dirección contraria. Obvio, yo alargué la manita, me embolsé el dinerito y subí temblando al auto. Entonces pensé que no tenía a quién llamar.

Ahora ya pasó el susto. Estoy dejando que las  horas se me escurran encima. Anoche en una larga sesión de pasta y vino el tema siempre fue el mismo: un Paraíso Tropical que no es ni tan paraíso ni tan tropical (a no ser por aquello de las lluvias).

-Hay que reducir nuestras expectativas, dije optimista.

Y juro que estoy intentándolo.

PD. Escribió el Conejito Tan Campante. Me reí. Dice que ando enamorada, yo le digo que no. Extrañaba sus letras.

PD2. Dos botellas de vino sirven sólo para que a mí se me suelten los deditos. Rápida como soy tecleé: ¿Sabías que eres tremendamente sexy?. Joder. Soy una auténtica letra-suelta.

pD3. Tengo un pendiente muy pendiente: el Buen Conejo Pluma Blanca. Sobre todo porque está jugando a que no pasa nada y yo sé que pasa y que no pregunta y que yo quiero decirle y que, aunque lo dude, le pienso.

ME ENAMORO DE TÍ (Playlist: Ricci e Poveri)

—¿Te estás enamorando de mí?, soltó Mr. Big Ego Rabbit así como como si nada pasara, recargado en la pared, con el mechón de pelo que le cae sobre los ojos y sosteniendo un café en la mano.

SODOV01-prevMe detuve un segundo, sacudí la cabeza, busqué despacito las palabras mientras lo miraba con los ojos abiertos como platos. ¿Pero a quién jodidos se le iba a ocurrir que yo me enamoraría de un tipo inteligente, culto, de papel y lápiz en la mano, que va por la vida con ese aire desenfadado, de hombros caídos, piel oscurita y mechón de pelo cayéndole insistentemente en los ojos? ¿Quién pensaría que a mí me gusta que me hable de viajes y tierras lejanas, que intercale citas mientras me habla, que me trate con fingida indiferencia y luego explote en una carcajada ante cualquiera de mis barbaridades? ¿Pero cómo demonios se le iba a ocurrir a alguien que yo lo mirara de reojito para encontrarlo mirándome de reojito y sonreírnos cómplices como sabiendo que no sabemos nada pero están relindas las horas que se nos pasan enmedio…?

—Obvio no, contesté mientras me bebía de un sorbo el resto del café. ¿Como se te ocurre semejante pendejada?

Toc, toc, toc me hizo el corazón el resto de la tarde. El silencio se volvió ligeramente pesado y yo intenté interrumpirlo con cuánta tontería me cruzaba por la cabeza. Como clásica escena de serie gringa. Mi poca cordura restante me indicó que lo mejor era salir corriendo, respirar profundo y encontrarnos otro día.

La despedida fue todavía peor: yo no podía dejar de moverme, él no me miraba a los ojos y terminamos por estirarnos el brazo a medio metro de distancia uno del otro.

Hasta luego, dijo muy propio.

No pudimos más. Ja. Estallámos en una carcajada que rompió finalmente el hielo.

—Bueno pues, sí, ya, me gustiquias… un poquito eh… no tanto, le dije antes de salir casi corriendo.

—Y tú eres muy linda… y muy seductora… y no sólo los muchachos de la colectividad gay se podrían enamorar de tí.

Ups. Corazón paralizado. Sonreí, dí la vuelta y salí corriendo. Confirmo, me gustiquia. Me enamorisqueo.