WAKA-WAKA (Playlist: Shakira)

Ayer salí con El Primo del Amigo de la Prima de una Amiga que, al igual que esta Coneja nomás anda buscando pretextos para aprovechar los días en La Ciudad de la Eterna Llovedera y regresar a El Pueblo sintiéndose todo cosmopolita y viajado y conocedor y cool y jurándo que estar aquí no es lo mismo que estar allá metidos en cualquier callecita condesera.

En fin, en ese ánimo explorador, el chico en cuestión se hizo de su TimeOut y se puso a comprar boletos de cuanta cosa sonara más o menos divertida.

El primer intento resultó fatal: se quedó dormido en pleno espectáculo. El siguiente, el de ayer, lo vivió en compañía de esta Coneja. Y la experiencia fue espectacular.

Terminamos bailando una cumbia que es como electrónica que a mí me recuerda a Chica Rara Amandititita que es para gente toda hipster como esa que no soy pero que me encantaría poder serlo. Que es colombiana, que se llama Bomba Stereo y que al parecer sólo yo –y El Primo del Amigo de la Prima de una Amiga–no sabíamos quien era.

Salímos felices ya entradita la noche, riéndonos nos acomodamos en el autobús de dos pisos, sintiéndonos un poquito más con onda y un poqutio más so british. (Aunque lo cierto sea que a él y a mí nos gusta el waka-waka de Shakira, no somos hipsters y combinamos los colores al vestir. Ups.)

YA LLEGÓ LA BANDA (Playlist: Timbiriche)

Me faltan amigos. Es un hecho. Este ir y venir de un lado a otro hasta ahora va dejando más pérdidas que ganancias.

Y no es que no haya material disponible. En este lugar hay un montón de gente de esa que me gusta. Una hipster alternativota total que me recuerda mis épocas chilangas pero en su versión sureña, una isleña encantadora en búsqueda de su propio look, unos chicos de esos que son guapos, cool, inteligentes y cagados, todo en conjunto y que a mí me dan ganas de ponerlos en una cajita en el buró. Unas dos que me recuerdan tanto la dinámica excluyente con Bombón Bunny, por que nunca, nadie estaba a la altura de nuestra amistad. Anda también por ahí el primo del amigo de la prima de una amiga que resultó buena compañía. Tengo ese otro que me cae tan bien o tan mal como se ponga el clima en el día. Y luego él, que me mira de reojo y casi con desdén.

Así contaditos parecen muchos. Pero la realidad es que yo todavía no sé si es que no los quiero contar.

Es que yo no quiero más amigos, quiero a los míos. Esos que me tomó años conseguir, construir, entender y soportar. Esos que asistieron infalibles a beberse conmigo las alegrías estremecedoras, darme los consejos más dispares en los asuntos más dispares aunque yo terminara por hacer lo que me diera la gana y que no faltaron nunca en las tristezas para despegarme del fondo.

A esos los quiero. Ahora. Ash.