BIG BROTHER (Playlist: Kabah)

Llevaba apenas unos días aquí cuando todo reventó.

¡No puedo más! le grité entre lágrimas al Conejo de la Guarda de Mi Dulce Compañía mientras nos sentabamos a comer. Y solté una retahila de reclamos, dolores, guardaditos y pendientes que traía estrujados en el corazón.

Supuse que pensaría que yo estaba loca, pero por el contrario, rompió en llanto.

–La vida se me está desmoronando, sollozó.

A los lados de una mesa con pizza y fish&chips inició una conversación desgarradora, de esas que se pasan directito de las tripas a la boca, sin pasar por la cabeza.

Los otros comensales nos miraban con curiosidad.

Dos en una mesita del centro se hablaban, balbuceaban, reían histéricamente, lloraban, se miraban con cariño profundo y mordiqueaban lo que había en el plato del otro. Todo en español rapidito y cantado.

Tras dos horas de un proceso catártico en pleno restaurancillo del centro de La Ciudad de La Eterna Llovedera nos levantamos y salimos sonriendo. Queriéndonos profundamente como desde que lo conozco, que si hacemos cuentas ha sido desde siempre. Resueltos los desencuentros y la distancia de los últimos tiempos. Cómplices sin remedio para lo que venga, tan bueno o tan malo como tenga que ser. Y convencidos de que estaremos uno para el otro, así se nos pongan en la vida un montón de acompañantes más.

ANUNCIO DE ÚLTIMA HORA

Más tranquila y a petición explícita del Conejo de La Guarda de Mi Dulce Compañía aclaro:

Nada —o nada por ahora por lo menos— me va a alejar de mi futuro pintadito al lado de un Conejito que se ganó a puritito pulso el título de Novio Como Dios Manda.

Y yo, por ahora por lo menos, pienso seguir extendiéndo mis seis meses de tiempo extra en esto del amor.

Deseénme suerte.

SOMOS AMIGOS DE USTEDES.. AMIGOS DE VERDAD (Playlist: Timbiriche)

No voy a empezar con los lloriqueos, pero estoy aburrida, dando vueltas como una leona en jaulita  y mientras escucho a los insectos  por este depa absolutamente blanco, me doy cuenta de lo esencial: me falta algo.

arthurdepinscom-006

Y no, no. No es que una se tire para que la levanten. Es que, por la mañana, hace falta la llamada de Bombón Bunny para darnos un aventón, no por comodidad sino por la hora y media al volante hablando de amores malogrados -y toda la culpa de los astros en eso.

Esta ciudad está llena de tiendas, pero valen para un carajo si no está aquí Miss Bussines Bunny que es capaz de pasar conmigo 7 horas exactas buscando el zapato ideal para el vestido aquel. Esta ciudad está llena de arte, pero no puedo ponerme los calcetines y fumar con Conejita Sicología y mirar como Eva Bunny va desplegando lo mejor de su arte en tamaño mural.

Y acá tengo un mat, pero cómo no va una a extrañar los domingos a las 10am, asistir a una clase de yoga, todavía con los ojos pegados, por el único e irrefutable pretexto de terminar en un desayuno de varias horas compartiendo la mesa con La Conejita de Las Playas, su Conejito Prometido y Mi Conejito Gurú.

Vamos, que el clima es bonito, las calles limpias, el edificio silencioso. Muy. A mí, me falta música. Baile. Movimiento. Acción. Que aquí no tengo un equipo completo de locos, que se tomen 14 botellas de vino en una sola noche, con el pretexto de una preboda, que boda todavía no es. Y sí, bailando a la señora Daniela Pelazo Romo con aquello de Yo no te pido la luna.

Yo doy vueltas y las horas, en este bonito flat, corren muy lentas. Como si no quisieran pasar. Los días se hacen largos. Y no aparece mi Conejo de la Guarda de mi Dulce Compañia -mejor conocido como Andy-Handy con su caja de herramientas en mano- dispuesto a darle los mejores toques a mi casa. Ni su Conejo Shshsh, sonsacándonos para acostarnos todos a ver pelis y no mover un dedo el dia entero. O de plano, correr al cine a ver el peor chic flick de todos los tiempos. Y sí, salir contentos.

Y es que aquí pasan cosas. Y yo lo intento. Busco desesperadamente a alguien que quiera pagar 73 dolarúcos para perder el control conmigo, de frente a los tipos de Fuerza Bruta. Así como lo hicimos hace unos meses allá, entre puras chicas y un jalón. Y nada, cero respuesta.

Me falta mi Exnike Bunny mandándome mails donde jura que tengo mejor cuerpo que Ninel Conde.Y citándome en cualquier lugar en donde acepten amex. De preferencia que sea Le Pain Quotidiane. Y encontrarme ahí seguro, con la Conejita InHipChicCool para pasarnos las útlimas tendencias del mundo mundial, sólo por el gusto de saber en qué anda el otro lado del mundo.

Me faltan las copas de vino con la Coneja Judia y Soltera. Concursándo por quién tiene la peor historia de amor del mes. O la Conejita Mejor Amiga del Mundo Mundial con la que no hace falta vernos para saber que una correría al primer grito de ayuda de la otra.

Que sí da gusto que aquí el celular salga más barato. Y que yo ya tenga una blackberry. Si no fuera porque este maldito teléfono no suena ni por error. No como allá. No con esas llamadas de tres horas, hablando de nada, interrumpidas sólo por el sonidito del chat o las necesidades imperantes de mandarle un mail al de más allá.

Me falta La Condesa -y no por La Condesa que a nadie le importa-, si no por nuestras cenas, a las que siempre llegue tarde tarde pero servían para arreglar el mundo entre nosotros. Aunque no arreglaramos nada.

Y sí, sí. Aquí hay dólares y malls y marcas y ofertas y restaurantes y antro y playa y rascacielos y barbies malibú y…

A mí, sólo me faltan mis amigos.

YO NO OLVIDO AL AÑO VIEJO (Playlist: Amapola)

Es el primer post del año… y no sé ni por dónde empezar. La fiesta de Fin de Año de la mano de la Señora Daniela Pelazo Romo fue la onda para aquellos que nos sabemos perfecto eso de yo-no-te-pido-la-luna y anexas. Estrenamos ropita interior. El baile duró hasta las seis de la mañana. Y la champaña corrió sin reparos. Eso es querer que la cosa empiece bien, digo yo.

Y es que sí, ya nos urgía que el año se acabara. Porque el anterior intenseó durísimo y porque tanta buena gente que apareció en las últimas semanas tiene, forzosamente, que tener una razón de ser en los próximos meses. Yo, a esto de las buenas personas, le tengo tanta fe.

Pzodiacv01prev1or lo pronto, amo el shopping —y los consejos de amores— de la patita de Eva Bunny y a la Conejita Sicología, la aparición de —mi nuevo mejor amigo— el Conejito Viajero, sentarme a hablar —inteligentemente de lo enredosamente tontas que son las relaciones— con Gymmate Bunny, salir a correr por las mañanas, reencontrarme a Bombón Bunny —y que el tiempo se nos haga chiquito para ponernos al tanto—, dejar que las lagrimitas se chorreen mientras abrazo a Conejo de mi Guarda de mi Dulce Compañía, ponerle cositas a eso que por primera vez puedo llamar mi casa, conocer a la familia de Mr. Perfect Bunny … y sí, hasta sentir cosquillitas en la panza ante una infinitamente remota posibilidad (adivinen cuál).

Sí. Qué venga el Año Nuevo con todo y lo que los astros nos deparen.