AL FINAL (Playlist: Emmanuel)

Así. Será porque ganaron Los Pumas y yo lo pensé tanto. Será porque sigo creyendo que hay una conexión entre pensarlo y que me piense. Asi, una vez más, de la nada aparecieron los mensajes en mi computador.

El Conejito de Siempre (también conocido como de Miura) volvió a relucir en el paisaje. Y a mí se me volía a sumir el estómago, a detenerse el respiro, a agitarse el corazón.  Joder. Lo dudé, pensé en no decirlo, me contuve, lo intenté pero no pude más.

Hice lo que algún día My Stress Rabbit me recomendó: quemé las naves. Hecho, Capitán. Ya no hay retorno.

Tengo ganas de vomitar.

Anuncios

¿QUÉ ME OBLIGA A QUERERTE, VIDA MIA? (Playlist: Alejandro Fernández)

Demasiado tiempo de bonanza. Casi una semana de felicidad. Pues que no, que no, que esta Conejita ama la tortura sutil.

iphone_loading_widgetY así, hoy, todo el jodido día el Conejito de Siempre me rondó la cabeza. Su presencia-a-ratos-más-bien-ausente debería ser motivo suficiente para que yo estuviese enojada, decepcionada o por lo menos desenamoriscada. Pero no, estuve así, en ese pensando-sin pensar, desde la mañana.

—¿Será que le debo enviar un mail? me dije antes de irme a trabajar.

No tuve tiempo de contestarme a esa pregunta cuando ya estaba sumergida de cosas por hacer.

En esas andaba de revisar fotos de un portal: “Latinoamérica” había tecleado en la búsqueda. Aparecieron cientos de fotos pequeñas, en pequeños cuadritos, con gente aún más pequeña que llenaban mi pantalla. Página 1, 2, 3… 14, 15.. De pronto, lo ví de reojo. El estómago se me hizo chiquito. Una camisa azul podía ser cualquier cosa.

Ash no, Coneja. Estás alucinando, pensé.

Hice click y regresé la página. Esa camisa azul no era cualquier cosa.

Puse el cursor sobre la foto, todavía sin estar segura de lo que iba a encontrar.

Click.

La foto se extendió al tamaño de la pantalla.

Joder.

En el centro, un disidente cubano daba una entrevista rodeado de reporteros. Hace casi diez años. De la esquina inferior izquierda subía el brazo de un reportero. No, no, no de UN reportero, si no de ÉL reportero. Se alcanzaba a ver sólo un cuarto de su cara. Una ceja poblada. Un micrófono de conocida televisora. Y una camisa azul de mezclilla.

Era el Conejo de Siempre. No había lugar a dudas. Hace miles de años. Una eternidad. Casi cuando lo conocí. Y como insisto en recordarlo. Camisa azul y micrófono en mano.

Sentí ganas de llorar. Profundamente. Como sabiamente lo dijo Bombón Bunny, ese de la foto se parecía tanto al conejo aquel… el de Miura… el de Siempre… del que siempre he vivido enamorada. Y que ya no es.

Seguramente yo tampoco me parezco ya a su “lado izquierdo”, del que un día él se enamoró. Y ya no soy

HE’S JUST NOT THAT INTO YOU

Hágame usted el favor: que a estas alturas la filosofía esencial de las relaciones interpersonales me caiga del cielo en un ¡Cinemex!

Cuando empezó la peli, ahi merito en la oscuridad, no tenía idea de lo que estaba por suceder. Entonces, como si nada, como si yo estuviera preparada para tanta verdad irrefutable, empezaron a caer frases básicas, simples como:

If a guy doesn’t call you, he doesn’t want to call you.

Otras aún más crueles:

If a guy treats you like he doesn’t give a shit, it’s because he doesn’t give a shit.

Y preguntas existenciales del tipo:

So what now I’m just supposed to turn from every guy who doesn’t like me?

Estaba yo ahí, como tonta, riendo de eso que lleva años sin gustarme. Demasiados creo. No. Estoy segura. Demasiados años de la historia de siempre, con el Conejito de Siempre. Hoy con una tremenda escena (final): los dos, metidos en la misma cama, con la ilusión de ese fabuloso empiernamiento de toda la vida y diciéndonos, así como si nada, verdades terribles. Esas que duelen en lo profundo. Cuentos cortos de su nueva “ella” y mi nuevo “él”.

Ah! pero qué cool somos, podría haber sido la frase que cerrara esa noche antes de caer dormidos con tanta rabia y celos aquí adentrito.

Empiezo a creer que las pelís a veces tienen razón. Sobre todo en sus frases finales:

Girls are taught a lot of stuff growing up: if a boy punches you he likes you, never try to trim your own bangs, and someday you will meet a wonderful guy and get your very own happy ending… every movie we see, every story we’re told implores us to wait for it: the third act twist, the unexpected declaration of love, the exception to the rule…

but sometimes we’re so focused on finding our happy ending we don’t learn how to read the signs: how to tell the ones who want us from the ones who don’t, the ones who will stay and the ones who will leave… and maybe a happy ending doesn’t include a guy, maybe it’s you, on your own, picking up the pieces and starting over, freeing yourself up for something better in the future…

maybe the happy ending is just moving on.

Vaaaaaaaámonos.

BÉSAME MUCHO (Playlist: Rita Guerrero)

Digo yo, de por sí una que va por la vida quitando las manitas hasta darse con la pared… y luego, que la vida le pone a una las emociones todas juntas y sin darle tiempo ni de respirar.

d0173vel-beso-ayuntamiento-de-paris-1950-posters

Anoche, el Conejito de Siempre habló de besos.. que no los suyos, ni los míos, ni los compartidos. Si no de besos, así nomás: besos de esos que se dan entre risas.

¿Cuándo fue la ùltima vez que te diste besos entre risas? preguntó. Y yo que quería hablar de los nuestros, de los suyos, de los míos, de los compartidos. Y sí, que en mi cabeza sólo se agolpan esos, los de la fotos del celular, los que nos tomamos empiernadísimos, con el pelito enredado, con los ojos hinchados, riéndonos como tontos… los besos de hace muchos, tantos meses… con My Stress Rabbit en su lugar.

Y ya estaba yo olvidándome de los besos esta mañana, cuando se me aparece Conejo Pluma Blanca, con todo ese abanico de posibilidades que yo no quiero, aunque sí quiero. Hablándome de besos. Y yo que me niego, porque ahora parezco adolescente, virgen y atarantada. Y le tengo miedo a los besos fuera de lugar.

Y estaba yo apenas asimilando el sí pero mejor no, cuando apareció el mail. Era sí, My Stress Rabbit. Dos líneas, políticamente correctas, distantes. Nada para llamar a casa. Hasta una simple frasecilla final —escondida casi entre las demás—, una simple metáfora de libros importantes…

…se vuelven una parte de tí, decía.

Y yo, siento que la panza se me hace chiquita. Y entiendo que hay libros… y gente… y amores que se guardan como las fotos de besos entre risas: en el librero o en la memoria de un celular o en el fondo de una maleta para cambiar de casa, de vida y de país.

TIEMPO PARA CURAR NUESTRAS HERIDAS (Playlist: José José)

Qué dificil es,
cuando las cosas no van bien.
Tú no estas feliz,
y eso me pasa a mí tambien.
Porque hemos perdido la frescura del amor,
el respeto por los dos,
discutiendo a cada instante sin razón.

Qué dificil es,
hablarte y tú no comprender.
Conversar lo mismo y enfadarnos otra vez.

Por qué no me dejas que me vaya por un tiempo
sin decirme que al momento,
te vas a quitar la vida si me voy.

Pero antes dejame decirte,
que te quiero.
Que tu amor es la única cosa,
que yo tengo.
Si me voy de tu lado es porque no,
quiero perderlo.
Lo que tu y yo necesitamos,

sólo es tiempo.

Tiempo para poder curar,
nuestras heridas.
Tiempo para empezar de nuevo,
nuestras vidas.
Tiempo para saber si tu
me necesitas.
Tiempo para saber si me quieres,
o me olvidas

Bueno ya, después de la genial idea de que la radio programara la sabiduría musical del Gran Gurú José El Triste José, y de que, en pleno tráfico de las tres de la tarde, a mí se me salieran las lágrimas lo mismo por los ojos que por la nariz, es hora de reconocer que en el corte de venas, uno nunca ve el otro lado de la historia. Y la historia es más o menos ésta: nos alcanzó el desamor.

—Nos parecemos más a una pareja que se va a divorciar que a una que se va a querer, recordé que dijo en algún momento. Y yo, vamos, para ser honesta, no puedo contradecirlo.

—No nos la estamos pasando bien, contesté.

calend1Y como ya hemos pasado por ahi —cada quién por su lado— y el proceso de dejarse siempre es muy doloroso (aún cuando uno ya no se quiere, porque siempre uno todavía se quiere tantito), he decidido dejar que el tiempo nos pase encima.

¡Salud! y qué empiecen a caer las hojitas del calendario.

DIMES Y DIRETES

y que me dice..

ya no estoy enamorado de tí

y que parpadeo rápido, y que me dice, dice…

ya no me atraes

y que se me escurren las lágrimas, le digo… y me dice…

no tengo nada para darte

y que trago saliva y le digo…

despidámonos, pues

y que me dice, dice…

te estás yendo

y que me dice, le digo…

que tengas suerte

y que me dice…

ok

y que ya no le digo nada, y que me paro y que me voy… y que lloro mucho… y que se aparece dos días después y me escribe..

¿podemos ser amigos?

y que pienso que que-hijo-de-puta.. y que pienso que no, y que escribo que no.. y que borro.. y que le escribo, le digo…

igual y sí

y que me escribe, me dice…

qué bueno

y que cierro la ventana y que lloro y que pienso que quiero cambiar de opinión.

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA… (Playlist: Joan Manuel Serrat)

La alegría se tarda muy poquito en llegar. Y la vida en ponerme las cosas en el mejor lugar.

Anoche soñé con el Conejito de Siempre. En el sueño, nos despedimos de la mejor manera. Supongo para olvidar lo chafa de la ruptura en un Starbucks en medio de una plaza comercial. Fue el último paso de un día lleno de eventos contundentes.

Por la mañana había desayunado, en nuestro lugar de siempre, con El Buen Conejo Puma Blanca.

¿A quién tenemos que golpear? dijo al verme llegar con los ojos papujos de una noche llena de llanto. No voy a dejar que te hagan daño.

Sonreí y me dejé querer. Tiene, no-sé-cómo, esa única manera de hacerme sentir la mujer más deseada del mundo. Y a mí, esa sensación me gusta.

ercan_accueil2Más tarde, en sede alterna, se me fueron varias horas hablando con Conejita Te Pareces Tanto a Mí. Y sí, es cierto eso que alguien dijo alguna vez: nos parecemos tanto. Así que no pude más que hacerle caso cuando, al verme —siempre con ojo papujo— dijo:

No te dejes golpear emocionalmente.

Junto con la Conejita de las Playas y Miss Business Bunny, era la cuarta persona que ese día hablaba de violencia… y sobre mí. No pude hacer como que no oía. Si me miro al espejo, no tengo el ojo morado, pero sí tremendos moretones en el corazón. Y ni cómo ponerles un bistec encima.

Pero hay un Dios —como diría mi gurú Yuri Cristo Redentor— y me mandó un SMS esa misma tarde.

“FELICIDADES” decía

“¿POR?” contesté.

“POR TENER UN EMPLEO”

El cielo se abrió. Conseguí otro nuevo triunfo. Iba a estar en el lugar y con quien quería estar. Y vaya caso, con personas que me querían A MÍ. Brinqué de gusto.

Mi nueva vida estaba por comenzar.