ANUNCIO DE ÚLTIMA HORA

Más tranquila y a petición explícita del Conejo de La Guarda de Mi Dulce Compañía aclaro:

Nada —o nada por ahora por lo menos— me va a alejar de mi futuro pintadito al lado de un Conejito que se ganó a puritito pulso el título de Novio Como Dios Manda.

Y yo, por ahora por lo menos, pienso seguir extendiéndo mis seis meses de tiempo extra en esto del amor.

Deseénme suerte.

COLGANDO EN TUS MANOS (Playlist: Baute)

¿Qué dijimos, chingau? Esta Coneja que va jugando a hacerse la feliz y que el futuro se le cae justito a la mitad (amo las frases hechas jeje).

A ver, es cierto yo repetí –y bien convencida– la famosísima frase del señor Baute. Y no me rajé. Y lo cumplí. Y como en pocas ocasiones me puse flojita y cooperando. Que me suelto, que me aviento y que no me caigo. Estaba el gran Conejo Novio como Dios Manda esperandome abajito para cuidarme los huesitos. Y todo pintaba bien. Y todo parecía perfecto.

Pero sucedió una vez más: me fuí.

Me fuí, sí. Como siempre me voy. A otra casa-país-continente-vida. Y juro que hago mi mejor esfuerzo. Extraño como se extraña a los amores dejados en otro lado del océano. Tengo skype y mando mensajes a las tres de la mañana. Pero vivo como viviría cualquiera que estuviera instalado en La Ciudad de la Eterna Llovedera.

Y ahora me pesa. Y no el amor dejado allá, eh. Aclaro. Me pesa la resonsabilidad, todititia, de hacerlo feliz. A la distancia. Me pesa no saber partirme en dos. En dos vidas, con dos horarios distintos, con amigos y fiestas en las que sólo puede estar uno. Me pesa estar aprendiendo a ser feliz acá. Conmigo. Como siempre.

Me pesa ser yo. Porque bien lo sé (¡joder Coneja!), que quererme a mí siempre me ha dejado tan poquito tiempo para querer a alguien más.

Snif.

MOSAICOS DE UN BUEN FIN DE SEMANA

Me miró mientras escogía el outfit para el reventón y me dijo con voz profunda:

-Estoy muy orgullosa de tí.

Giré y miré a Miss Bussines Bunny con sorpresa.

-¿Y eso? dije

Entonces me habló del brillo en mis ojos, de la nueva vida, de lo lejos que quedaron mis historias sombrías de desamor y de mi acertada decisión de venirme a vivir al Paraíso Tropical.

Yo también lo estoy, pensé.

—–

Se veía guapo, con unos kilitos de más, sonriente. Llegó caminando hasta nuestra mesita al aire libre en pleno Paraíso Tropical. Así eramos casi los mismos de siempre. Parecía que nunca había sucedido el truene aquel con el Conejito Gurú que nos removió a todos en los cimientos. Platicamos, reímos, se miraron con esa complicidad que sólo existe entre dos que mucho se quisieron y nunca supieron cómo fue que se acabó. Varias horas después, el Conejito Venejolano se levantó, se despidió y se fué. Se dieron un abrazo enorme mientras los demás confirmabamos eso de que el amor eterno no existe. Joder.

—–

-Traíganos otra botella de champagna, dije a la mesera alrededor de las 4 de la mañana.

No supe cuántas llevábamos, luego de abrir la primera a las 2 de la tarde. Nos sobraba alcohol en la sangre, ganas de bailar con coreografía, micrófonos iluminados de leds, grandes éxitos del OTI del 78 por cantar, historias de amor y desamor por contar.

Amaneció y nos faltó tiempo para seguirnos extrañando.

—–

-Estoy lista, dije.

Me aparecí con un suetercillo, una minifalda (mejor conocida como falda-cola) de mezclilla, unas botas de tacón kilométrico y el pelo que ya me llega a la mitad de la espalda.

Me miraron con los ojos abiertos como platos e hicieron bromas sobre la longitud de mi faldita, posible sólo en estas latitudes del planeta, dijeron. O por lo libre que te sientas.

Creo que estoy en la segunda posibilidad.

—–

Comimos baguettes mientras hablamos de la posibilidad de un negocito, un consultorio, un departamento, unas cirugías, una vida en el Paraíso Tropical.

-La Conejita quiere traernos a todos al Paraíso Tropical, dijo Miss Bussines Bunny.

¿Y por qué no?

—–

-Es un bombón, dijeron casi como veredicto final.

El Conejito Latino-Tropical había pasado una de las pruebas más difíciles. Mis locos chiquitos le dieron el visto bueno. Y a mí me gusta que les guste.

ME RÍO DE JANEIRO OH JAJA (Playlist: Mecano)

Hoy compré un rompecabezas. Igual al anterior pero diferente: un enorme mapamundi.

No sé si eso deba interpretarse como que estoy dispuesta a vegetar en casa los próximos días o que voy a poner mis piececillas sobre la mesa para armarme de nuevo o que estoy hecha pedacitos o que tengo rota la cabeza o que estoy recuperando viejas tradiciones de épocas pasadas o que me estoy armando un mundo nuevo. En serio, no lo sé.

Y yo que creí que tenía armadísimos los próximos setenta años de mi vida. Ja. Qué risa que me doy.

ADELANTE CORAZÓN (Playlist: Daniela Romo)

¿Yo dije que a mí no me pasaba nada? Ja.

En un tranquilo día de descanso decidí rentar -por qué no- un camión. Sí. Tremendo camión que me sirviera para traer a casa un sofá. No había marcha atrás: estaba dispuesta a convertir mi casa en hogar y dejar de andar lloriqueando por los rincones, como la muñeca fea.

ewrweAsí que al mejor estilo de Lola la Coneja Trailera monté en el armatoste aquel y manejé las decenas de millas que me separaban de mi Ikea de confianza. Regresé con tremendo sofá rojo-red y lo subí, literal a cuestas, al bonito piso del Paraíso Tropical.

Terminé el día con más callos que un plomero pero con sillón y librerito montado.

Estaba yo tan contenta con todo el trajín, pero como suele suceder en estos casos en mi vida trastornada, todo se vino abajo con una llamada de teléfono. Joder. ¿Pero no que ibamos tan bien? Rumié tres segundos -con un coraje de esos que se estaciona en la boca del estómago- hasta que decidí hacer mi buena acción del día: llevar a So nice Bunny a la oficina para evitarse eso de esperar bajo el rayo inclemente del sol un autobús que, en esta ciudad, es casi un imposible.

De ahí al súper, a la gasolinera, al centro comercial, al banco y a todo eso que me hiciera distraerme de un día largo y cansado. Apenas anocheció me metí en la cama, declinando la invitación de una buena noche de rumba. Esperé que la cosa cambiara con el nuevo día.

Y no.

A las 6am sonó el teléfono. No entendí bien pero contesté. Del otro lado una voz me explicaba que había que correr al hospital porque uno de los Conejitos Inmigrantes (como yo) estaba ahí. Parpadeé. Me lavé los dientes, me puse mi vestidito tan chic de la noche anterior y salí corriendo.

Llegué al hospital en tres segundos. Me encontré a So nice Bunny en una camilla con cara de no-entiendo. Los otros dos tenían los ojos rojos de no haber dormido toda la noche. La sensación fue la misma: estábamos los tres tan perdidos en esta ciudad que a la hora de preguntar “¿A quién llamamos en caso de emergencia?” terminábamos llamándonos entre nosotros.

Con los ojos pegados entendí la explicación de un choque, un coche en pérdida total, un conejito asustado y una ciudad que sigue poniéndonos a prueba.

No obstante, tomé fuerzas para estar lista a las 10.30 y correr al almuerzo con el Jefe de Jefes. Me emocionaba saber que estaba a punto de conocer gente “como uno”. Y no, no, no son referencias clasistas. En menos de tres horas ya estaba yo sentada con tremenda cantidad de periodistas latinos -de un medio que no es La Empresa Más Grande de Medios del Mundo Mundial– hablando de lo mismo y en la misma sintonía. Ah qué felicidad que da hablar el mismo idioma.

Pocas horas después -y con una botella de vino encima- canté a todo pulmón aquello de la Señora Daniela Pelazo Romo.

Adelante corazón, no llores más, que el camino aún es largo para amar. Tienes que latir muy fuerte que la vida espera ya.

Manejé despacito hasta la redacción de todos los días. Tengo turno hasta las 2am y siento que me estoy haciendo vieja por segundos.

Ilustraciones: Arthur de Pins

NO ME PREGUNTEN POR ÉL (Playlist: Crystal)

Hoy oficialmente volví a fumar… y a llorar.

Heme aquí, en el balcón de un apartamento en el Paraíso Tropical, con velitas perfumadas, vinito y una cajetilla de cigarros. Hay un vientecillo suave que apenas si mueve este calor infernal y a mi la tristeza se me estacionó suavecito al lado. ¿Dónde están Las Conejitas que responden veloces siempre a este estado de ánimo lamentable y, condescendientes, aceptan pasar la noche a mi lado escuchando estas lamentelas? ¿Dónde están esos Conejitos Varios que en una noche -y con el empiernamiento correcto- borraban a besos mis ausencias?

Creo que venía aguantándome las ganas. Haciendo como que todo andaba bien, sin andar. Pero volvió a pasar. Y tengo que volver a convencerme de que las decisiones tomadas son las mejores. Que vivir en este lugar tiene sentido a futuro. Que haber dejado mi espacio -y los fantasmas que él habitaban- me daría un nuevo respiro. Que tener un personal trainer, un mail de la Empresa de Medios Más Grande del Mundo Mundial y un novio artista eran parte de mi nueva vida. Joder. ¿Y si me equivoqué?

Hoy trabajé un turno extra. Esos que trabajan en sábado todos los que no tenemos nada mejor que hacer. Escribí sin descanso de uno que se murió, del que todos hablan y que -estoy segura- estaba más solo que una ostra con el mundo entero mirándole la cara. Seguro que él fumaba y lloraba.

Y pensar que apenas esta mañana había subido unas fotos a mi Egoteca que me mostraban radiante. Iluminada de sepia con una carita de enamorada recarcitrante. Y pensar que abriendo mi computadora me encontré con unas letritas que -en cualquier otro momento- le subirían el ánimo a cualquiera:

“lo siento pero es inevitable… demasiada tentacion… egoteca ergo que la naturaleza haga su parte… y si, destilas Mujer… dichoso aquel que te espulga el cabello… y escarba en la mirada llena de luz… y te rasca la nariz con ese percing puberton… y te muele los labios a costa de darle y darle… y te consume el sudor como elixir de vida… y te come el pescuezo languido, como la medula… bla bla bla… de cierto es que son legión… no, no son las chelas las que inspiran… quizas el efecto de la luz… y ese tono sepia tan sensual.. tan humano… tan tu… cada vez aprendo mas y entiendo menos… eso no importa… voyeur versus egocentrica… viva la diferencia!… en contexto, Vanessa Rubyn interpreta una rolita de Sting (Seven days)… muy a su manera… perfecto! nada concuerda…”

y no, nada concuerda. Ni mis grandes planes a futuro. Ni mi vida en el Paraíso Tropical. Ni la muerte del famoso. Ni guardar las fotos en una caja y meterlas en el fondo del cajón. Ni el novio artista que se deja vencer bajo el peso del pasado.

Bonita.. decía un mensaje en mi teléfono esta tarde.

El Buen Conejo Pluma Blanca aparece intermitente. Yo sonrío desde lo pronfundo cuando veo sus mensajes y no sé qué contestar. Me pesa tanto su no-presencia y mi falta de palabras.

También apareció El Editor.

Sólo dime que no es mexicano… habría dicho tajante, tal y como acostumbra.

Que no.. contesté.

Pero eso tampoco resuelve gran cosa. Yo que juraba que todo era un asunto de nacionalidad. O de ideología. O de cultura. Resulta que es un asunto de elección.

-Toma un avión inmediatamente y ven acá, habría dicho Miss Bussines Bunny hace apenas unas horas al teléfono.

-El problema, le dije, es que no es la locación sino los protagonistas de la obra.

Y bueno, de cierto, la locación no ayuda. Aquí lo más emocionante que me ha pasado es el impacto de un fruto tropical sobre el parabisas de mi Fat Red Boy en movimiento.

Pero los protagonistas tampoco. Sigo siendo la estrella principal de esta obra de la que ya, parece, me sé el final.

Aquí el tiempo pasa lento, el vientecillo sigue sin mover el calor infernal y yo he vuelto a fumar y a llorar.

Mañana es mi dia libre y tengo tanto miedo de amanecer conmigo.

CUPIDO ME TENDIÓ UNA TRAMPA (Playlist: Manoella Torres)

Recuérdenme la próxima vez que diga que estoy enamorada, que eso, en ningún caso, es una buena idea. Que a mí esas cosas me salen mal. Que yo soy mejor de alitas al viento. Que llevo bien la soltería. Que aquel cuento de la licuadora y la nave espacial era cierto. Y a mí, nomás no me llega el astronauta.

Y que eso, de emocionarme con los compromisos sellados a punta de besos, es sólo una trampa de la que nunca salgo bien librada.

Joder.

PD. Ash. Bu. Quiero llorar y en este maldito Paraíso Tropical no hay ni conejito que me ladre.