Tú y yo ¿qué somos?

La pregunta del millón. Esa con la que se puede hacer correr a millas de distancia al pretendiente más aguerrido.

Las apuestas están al día: haremos o no la pregunta. Será él quien lo diga. Seré yo. Pasaremos los siguientes siete días haciendo como que nadie quiere preguntar para no recibir la respuesta que no quieres oír.

Es el cuento de nunca acabar.