COMO PALMERAS BORRACHAS DE SOL (Playlist: Agustín Lara)

Estaba yo leyendo en internet una de mis revistas favoritas, cuando me acordé que a mí lo que me gusta es escribir.

Sí, sí. Eso que hacía yo tan seguido y que en los últimos meses se ha vuelto un acto casi mecánico de rellenar cajitas sin pasarme ni por un caracter, durante diez horas seguidas. Tic, tac, tic, tic, toc suena el teclado y yo enarco los ojitos ante el brillo de la computadora.

Y luego, miro este blog calladito en una esquina y me da la culpa. Porque tengo mucho que contar, porque quiero ponerme a croniquear, porque me gusta remendarme las historias y sacarme las espinitas con letras. Porque cuando me pongo a hacerlo, sólo se me ocurre que otro ya lo dijo en una canción y va, que me planto un video enfrente y siento que ya no tengo nada qué decir.

Pero luego me pasa que en días como hoy me acuerdo que colgué una hamaca en el balcón. Y que quiero contarlo. Porque no sabía lo que era. Porque mis hamacas habían estado en hotelitos de playa y en el patio trasero de la casa de familia, misma que me dejó en un hospital.

Porque no sabía cómo se veía la vida con los pies levantaditos del suelo.

Mi nueva y reluciente hamaca vino conmigo del Último Punto al Sur del Sur donde estuve el pasado fin de semana -y cuya crónica reventadona ya tengo por ahí-, es color chocolate y pende de una esquina de mi balcón.

sp_mignon_226La primera vez, me subí despacito, como con miedo: uno nunca sabe si me voy a venir abajo con todo y ganchito. Metí las manos debajo de los muslos y extendí el tejido que se abrió como un abanico bajo mis piernas. Crucé los pies, recosté la cabeza y cerré los ojos.

Entonces el mundo se puso, completito, a oscilar.

No sé cuánto tiempo estuve yo ahí arriba. El suficiente para saber que a mí, eso de poner los pies en la tierra, no se me dá. A cada intento, súbito, así como yo ponía mi pulgar en el piso de la terraza, se me detenía la vida.

El Paraíso Tropical entero se quedaba calladito, como si estuviera contuviendo el aire. Entonces yo, en acto casi infantil, subía rapidito el pie y.. shhh.. otra vez soltaba el aire, se movía, de un ladito a otro, con ganas de girar en su propio eje, pero con flojera de palmera borracha de sol como diría Lara.

El juego de la hamaca se repite ahora cada mañana. Apenas despierto -o no tanto- bajo descalza de la cama y camino torpemente hacia el balcón. Con el pelito enredado y los ojos entrecerrados me meto en el huevito de chocolate que pende de la esquina de mi balcón. Me agarro los muslos entre los brazos, me acomodo esperando que el sol se tarde en darme directito en la cara y vuelvo a cerrar los ojos. Shhh.

La vida, entonces, se me pone a mecerse despacito. Y sin cuentas por pagar.

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QUE VENGAN LOS BOMBEROS (Playlist: Yuri)

No es broma. Llegaron los bomberos al edificio donde trabajo. Y no no, no resultaron ser unos bomberos cualquiera: eran unos chiquillos altos, musculosos, bronceados, de andar cadencioso -y candente- y mucho uniforme con lucecillas fosforescentes.

pornprevdd7-thumbArribaron con toda la fuerza de los superhéroes y desalojaron a todos los presentes por una tal amenaza de bomba. Se les veía tan pro a todos ellos, subiendo y bajando cajas negras, poniéndose y quitándose máscaras transparentes y mirándome con ojos muy azules mientras me decían algo tan romántico como:

Move on. No photos please.

Ay y una tan indefensa… cómo no me voy a enamorar!

Entendí aquello de las fantasías sexosas más recurrentes de las féminas: estos bomberos sí se parecían a los strippers disfrazados en esos chippendale’s que tanto me han contado. ja.

El caso es que no logré ni desmayarme a tiempo para hacerme rescatar por uno de estos fabulosos ejemplares, cuando  Mr. Big Ego Rabbit ya me estaba arrastrando de las orejas de peluche al Starbucks más cercano.

Que para dejarlos trabajar en paz y de paso, quitarme de la mirada los malos pensamientos, dijo.

Ash. Así de tropezado empezó el día y no pareció mejorar con las horas. Mi ánimo iba de arriba a abajo como en un tobogán: que la Coneja muy enojada, que la Coneja muy contenta, que la Coneja muy emocionada, que la Coneja que se la lleva la mismisima…

Por la noche, decidí meterme a la cama lo más pronto posible. No vaya siendo, dirían por ahí.

Ahora, ya sólo me queda esperar unos días para volver a escaparme de la ciudad.

  • Destino: la última punta del último punto del Paraíso Tropical.
  • Vía: terrestre, manejando varias horas mientras entono el playlist cortesía de Bombón Bunny a todo pulmón.
  • Compañía: una de esas con las que las horas se hacen chiquitas de tanto hablar.
  • Equipaje: short, shanclas y shampoo.

El resto es purititas ganas de sentirme libre y feliz. Ah perdon! eso soy ahora: libre y feliz.

PD. Se solicita de la manera más atenta la aparición del Buen Conejo Pluma Blanca que ha decidido abandonarme, asi de plano y sin mayores explicaciones. ¿Qué no ven que una tiene su corazoncito?

FIESTA EN AMÉRICA (Playlist: Chayanne)

Tengo cansancios varios y atrasados. Entre Michael Jackson, Zelaya y mis últimas actividades ligadoras nomás no he podido dormir bien.

El Fat Red Boy ya está en su mejor momento. Logramos encontrar un mecánico que no me vio la cara, lo de las piernas no lo sé. El caso es que por sólo 214 dolarucos lo dejó como nuevo. Y yo voy radiante cantando en mi cochecito chaparrito y muy rojo.

Y esta noche, ya de viernes, tenemos cenita y yo todavía una humanidad que producir porque tras una semana larga, la belleza natural cuesta trabajo.

Bienvenido este fin de semana que en el Paraíso Tropical es festivo, sigo sin entender bien por qué, pero de plano lo aprovecho y me voy fuera. Ya tengo empacadísimo eso de short, shanclas y shampoo. Agregue usted un bikini y lo que sigue es puritito relax al lado de la piscina, entre las olas del mar y con un ejemplar latino-tropical de campeonato. Ja.

Ah! qué bonito es lo bonito.

YO NO SÉ MAÑANA (Playlist: Luis Enrique)

Que una es de espíritu tropical y piesecito bailarín, siempre se ha sabido.

Ahora lo digo yo, de cierto.

Bastó despegarme de la pantalla por unos días, deshacerme de las complicaciones y volver a sentirme libre.

Flojita y cooperando, dirían por ahí.

Y así es como me suceden las cosas siempre a mí.

Tiempo: dos minutos y yo ya estaba haciendome de nuevos encuentros. Estoy sí, en cuerpo y alma, en esto del dateo. Y me la paso bomba.

Porque ninguno de los Conejitos es mejor que el otro, porque es una práctica inocente, porque me divierte conocer gente, porque me caigo bien jugando a gustarle a los demás. Porque ya lo dijo un viejo Conejito del Pasado Remoto, tu deporte favorito es enamorar.

Eso sí, apegándome estrictamente a Las Reglas -como bien recomendaría La Coneja Judía y Soltera.

Ja. Ya no me acordaba qué divertido que puede ser: una mirada, un flirteo, un encuentro. Tardar tres horas en decidir el outfit. Superproducirse y terminar la cita media hora después. Caminar gloriosa mientras te abren la puerta del auto. Dejarse tomar de la cintura. Escapar sutilmente. Despedirse con un beso en la mejilla. Bailar la mejor salsa del mundo muy juntitos, con el calor de las noches en el Paraíso Tropical y la ropa pegada al cuerpo. Dejar caer la mirada aleteando las pestañas. Mirar el teléfono en continuación. Mentir sobre la verdadera edad.. y omitir el pasado. Recibir flores, de las de a deveras. Reírse con ganas ante la torpeza propia de la atracción…. Y esperar que el próximo encuentro suceda.

Estoy renovada. Con ganas de apostarme a lo que venga, a lo que sigue. Porque estoy libre de equipaje y no tengo nada, absolutamente nada que perder.