BONITA (Playlist: Tin Tán)

Apareció en mi pantalla apenas me conecté. «pa tí» decía «es un adiós a alguien que nunca conocí». Clickeé en el link y se escuchó la melodía de todas mis memorias. Una lagrimita se escurrió. «Me conoces mejor que muchos» escribí. Fue el cierre ideal a un dia en el que la sonrisa tonta no se me quitó de la boca. Y sí, no es casualidad. Hoy hay alguien que me llama así: Bonita. Justo como siempre lo quise. Justo como mi canción favorita. Y sí.. y sí que esto me gusta como hace mucho no me gustaban estas cosas.

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CASI EL HOMBRE PERFECTO (Playlist: Ana Cirré)

Me invitó a comer como sucede desde hace miles de años, una vez cada siglo. Esta vez, el pretexto es mi partida. Es, sí, casi el hombre perfecto.

Lo sé desde que tenía pasaditos 10 años y acompañaba a La Coneja Jefa a su oficina. Él se paseaba sin zapatos por aquel penthouse desde el que se veía la fuente de las Cibeles, daba órdenes —que de su boca parecían gentiles sugerencias—, pedía llamadas telefónicas y de vez en cuando, me dirigía la palabra con algún acertijo matemático imposible de resolver.

A los 16 me dió mi primer trabajo de verano y me quedaba sin habla cada que me dirigía la palabra. Era el soltero más codiciado de los alrededores. Y yo, una adolescente perdidamente enamorada de él.

Durante muchos años, asistí a la comida que mantenía rigurosamente con La Coneja Jefa el dia de su cumpleaños, hasta que un día, terrible, se casó. Y no, yo con mis 20 años menos, no había sido la elegida.

Hoy, lo volví a ver. Comimos en un restaurancillo que mira directo a la fuente de las Cibeles. Además del pelo blanco, él no ha cambiado: guapo, inteligente, con sentido del humor y mucho mundo. Y yo, como desde hace infinitos siglos lo miro igual: enamorada y con la boca abierta.

CORAZÓN DE PIEDRA (Playlist: Lucía Méndez)

jpg_peches_mignons_t2-8a9f6Pareces niña... le dije cuando, tras tremendo empiernamiento, inició una sesión de arrumacos, besitos y preguntitas de esas de ‘te gustó’ y así. Me volteé dándole la espalda y tapándome la cabeza con el cojín.

Y tú pareces niño… contestó mientras miraba al techo, con los brazos ahora a lo largo del cuerpo… sólo te falta levantarte por un cigarro

No lo había notado. Hasta ahora. Luego de tantos años enredandóle insistentemente los pies al Conejito de Siempre mientras éste me hacía a un lado argumentando mi “calorcito corporal”  —eres una estufita, decía alejándose de mí—, hoy un Conejito Distinto se quejaba de mi “frialdad”.

Hice como que no lo noté hace unas semanas cuando Mr. Perfect Bunny, durante toda la cena untaba distintos quesos en los panecillos y me los pasaba para que yo los probara primero. Me sirvió el vino, me puso su saco en los hombros al salir y sonrió discreto cuando al despedirnos dieron por hecho que sí, que eramos novios.

Juré que no me di cuenta, hace unos días cuando tras un mal viaje, Bombón Bunny me acariciaba la mano y me miraba directito a los ojos como diciendo: yo estoy aquí para cuidarte. Y supe que era cierto.

Ahora, con la cabeza metida debajo de la almohada, supe que estoy dispuesta a dejarme cuidar. Y a permitir que me den la mano por la calle, que me acaricien el pelo y me enreden los pies bajo las sábanas aunque muera de calor. Porque soy cursi, porque necesito protección o porque sí.

Me dí la vuelta, pasé mi brazo por encima de su pecho y guardé mi cara justo en el hueco de la axila.

INICIA LA CUENTA REGRESIVA…

Bueno ahora sí es oficial. Me voy. Cambio de país, de ciudad, de casa, de aires, de horizonte. Que dicen que se llama Mi-ami (así con i como diría el Buen Don Raúl de todos los Domingos Velazco). Y no puedo seguir haciendo como que no pasa. El viernes fue el último dia de trabajo en esa estación que tanto me gusta, en el programa que tanto me gusta y al lado de esa gente que tanto me gusta. El tiempo, señores, llegó.

bubbles3-prevY, a diferencia de hace varios varios años atrás, cuando tomé la maletita, me subí al avión y aterricé en La Bella Italia Mamma Mía sin siquiera saber a ciencia cierta a qué iba y jurando volver en un mes que se convirtió en seis años… hoy, me voy con un montón de certezas exteriores: casa, trabajo, salario, visa, dos años obligados y una gafete reluciente de una empresa que me quiere a mí. Pero en el fondo, aquí en el centro de la barriga, cada que lo pienso siento un vacío inmenso. Casi como en el desamor.

Así que, estoy oficialmente asustada aunque no lo vaya diciendo por ahí.

Estoy, oficialmente enojada porque me toca, una vez más, tomar decisiones, definir mi vida y replantearme un futuro cuando apenas estaba encontrándole el chiste a este presente.

Estoy oficialmente desamparada, y con eso de que hace años decidí botar por ahí al Angel de la Guarda, pues ni con él contamos para esta nueva aventura.

Estoy sí, oficialmente sola. Ja. Y aunque todo mundo lo sabía, yo apenas voy dandome cuenta.

Joder.

ME FUI DE TIENDAS…

Como las chicas: todas tienen lo mismo, pero algunas mejor distribuído.

  • EN CADA ESQUINA

La primera que visité fue la de Prado Sur: un huequito bien surtido. Era sólo una de las más de cuarenta tiendas Erotika por la ciudad. Pero como me dijeron que la mejor es la de Amberes, ni tarda ni perezosa me presenté ahí. Y sí, es como la Disneylandia del sexo (400m2 en ¡rosa!) Bien dice el slogan: «Nunca dejamos de jugar, sólo cambiamos de juguetes». Encontré más de cinco mil productos entre vibradores, dildos, escorpiones, lubricantes, pelis, muñecas. Terminé mareada de tanta información. Y por supuesto, la atracción principal son 22 cabinas VIP. Cuartitos —abiertos o cerrados— con sillón de piel, aire acondicionado, pantalla de plasma, control remoto y dvd con pelis de estreno para cualquier preferencia sexual. Aunque sea por curiosidad, valió la pena la vueltecilla. Para los más fresas tienen venta por internet, demostraciones a domicilio y consultas en messenger. • EROTIKA. Amberes 19, Zona Rosa, 5511 8507. Lun y mar 10-22hrs, mie y jue 10-23hrs, vie y sab 10-01hrs, dom 13-20hrs.

  • DIDACTICO

Su fama es notoria. El franelero de la esquina, apenas me vio, dijo: «¿Viene a la librería?» La ruidosa campana en la entrada y una mamá con su hijo adolescente me lo confirmó: aquí no hay secretos. Está dividida en secciones: trans, gay, lesbo, espiritualidad, abuso, pareja, prostitución. De todo y para todos. Descubrí libros espectaculares como The Big Penis Book y el Kamasutra en todas sus versiones. En la última sala, un movimiento detrás de una puerta llamó mi atención. Decía “Sólo adultos”. Era una sexshop ¡educativa!: sección para mujeres, una para novatos del sado-maso, una de objetos que ayudan, paso a paso, al sexo anal y hasta un cojín para esconder los juguetes. Pero lo mejor es su sección de vibradores Fun Factory de diseño alemán. Todos entre $800-1,200. El lugar sin duda es útil, pero eso sí, no es sexy. • EL ARMARIO ABIERTO. Agustín Melgar 25, Condesa, 5286 0895. Lun a sáb 11-21hrs.

  • A DOMICILIO

No podía estar mejor ubicada y, como en estos casos se necesita, mejor escondida: en un pasaje comercial de Masaryk —que nadie reconoce—, con la ventaja de tener hasta valet parking. Ahí encontré un mini local detrás de dos grandes puertas de cristal… polarizado. Nadie, nunca, me iba a ver ahí dentro. El lugar tiene ondita: alfombra de piel, espejos en las paredes, un mullidito sillón y, wow, ¡un tubo! Ahí mismo puedes contratar las clases. Tanivet, la dueña (y socia de la sala de bronceado de junto), está dispuesta a hacer buenos paquetes. Y lo mejor, ofrecen entrega a domicilio en menos de una hora. Eso, digo yo, es servicio al cliente. • FEEL ROUGE. Alejandro Dumas 107, Polanco, 5281 8184. Lun a vie 9-21hrs, sáb 11-16hrs.
TC: todas.

  • PARA LLEVAR

Tras mi llamada, las dos “demostradoras” (una de ellas sexóloga profesional) llegaron a mi casa cargadas con bocadillos y tremendas bolsas rosas. De su interior sacaron juguetes sexuales que acomodaron con cuidadito sobre la mesa. Las participantes emitieron sonrisitas ahogadas. Empezó la ronda de juegos, repartieron vibradores y soltaron preguntas como: «¿Qué se te ocurre hacer con esto?» Todas treintañeras, liberadas y open-minded, se quedaron sin palabras. El sexo, entre amigas, no se platica ¡vibrador en mano! Preferimos la explicación detallada de las funciones de los objetos. Y se levantaron los pedidos. No hubo una que no encontrara algo justo a sus “necesidades”: dildos, rabbits, velas, lubricantes. Dos horas después, las señoritas recogieron el changarro y fijaron la fecha de entrega. No sólo las participantes salieron contentas, varias pensaron en unirse al negocio (que incluye, además de la presentación en casa, cumpleaños, despedidas de soltera y de divorcio). • EL COFRE ROSA. 5359 9086. http://www.elcofrerosa.com.mx

  • CAPITAL

¿Cuál es el encanto de la “plaza del sexo”, si lo primero que encontré fue un edificio de cuatro pisos lleno de piratería? Al fondo, los carteles prometían el primer centro comercial consagrado al sexo en México. Subí las escaleras y vaya desilusión: ochenta localitos —varios cerrados— en los que venden más de lo mismo. Pareciera que la oferta sexual del DF tiene sólo un distribuidor. Y mucha vigilancia: policías atentos a que los menores de edad no hagan de esto una feria. Mientras tanto, los concurrentes —hombres en su mayoría y una que otra pareja— ni siquiera se volteaban a ver. Las compritas sexosas en masa descubren nuestro falso pudor. Pero hice dos grandes descubrimientos. Primero la línea completa de ID Fun: portacondones, coloridos preservativos Benetton, lubricantes que no da pena tener en el baño, condones femeninos y las buenísimas hojitas de látex de fresa, uva o menta para el sexo oral femenino ¡protegidísimo! La otra maravilla son las inflables japonesas ¡hentai! Nada que ver con esas muñecotas de ojos desorbitados y boca abierta que no inspiran más que pena. Suzi Yoko, Kami Samura o Amba Sashiko tienen ojitos Remi de media cara, boquita pequeña, pelo corto, trajes de enfermeras o marineritas y, obvio, varias perforaciones por $1,345. El plus son los precios: vale la pena hacerse un surtido rico. Las velas de soya cuestan sólo $62. En el piso superior está el Museo del Sexo y el área de alimentos: el primero cerrado, el segundo —que tiene como platillo principal la “panocheta”— era demasiado cutre como para quedarme a comer. • PLAZA SEX CAPITAL. 16 de septiembre 11, Centro (antes Cine Olimpia). Lun a dom 11-21hrs.


VISITAS DE MEDIA NOCHE

Llegó cuando ya me había dormido. Desperté de sobresalto y le abrí la puerta. No recuerdo siquiera cuándo fuí la última vez que nos habíamos encontrado. Habíamos quedado de vernos para despedirnos. Casi sin ver, regresé y me metí en la cama. En la tele, casi como un pretexto, dos monitos se friccionaban sus cositas. Una de esas soft porno tristísimas. Comenzamos a hablar: del viaje, del futuro, de mis expectativas. Estabamos muy cerca, pero de manera extraña.

Cuídate, me dijo. Reduce tus expectativas y pórtate bien.

¿Fumamos? respondí. Saqué de la cajita, la última parte de un viejo cigarro. Lo encendimos y aspiramos profundo. El humo inundó la recamara. Mientras en la tele otros gemían. Estaba siendo sexy… y absurdo… y surreal.

Entonces decidimos hablar menos. Pero estuvimos cada vez más cerca. Y sí, si hubo contacto pero no, no hubo empiernamiento. Deslizó su brazo bajo mi nuca y sonrió. Cerré los ojos y evité enredarle los pies.

Desperté con el sol en los ojos. A mi lado, él dormía indefenso, vulnerable, profundamente. Y yo, sentí una infinita ternura que cubrí recogiedo mi bolsa y poniendome mis enormes lentes oscuros.

Es hora, flaco. Hay que irnos, dije abriendo la puerta de entrada.

Me parezco tanto a mí misma, hace ya tanto tiempo.