PELIGRO DE INCENDIO (Playlist: Joaquín Sabina)

¡Si bien me dije yo de no meterme en camisa de once varas! Tonta, tonta, tonta. Me digo una y mil veces.

Pero a ver, Conejita, si ya lo sabías… repite constantemente mi vocecilla interior que hoy decidió hablar en estereofónico, por más que yo juego a taparme las orejotas.

Todo por darle rienda suelta a las palabras. ¿Qué parte de a tí las palabras te estupidizan, no has entendido? Todo por jugar a meterme en los brazos equivocados. ¿Qué parte de que habíamos clausurado los empiernamientos de alto riesgo no me quedó clara? Todo por meter la patita peluda donde me había dicho que no, nunca, yo Conejita de Indias, volvería a caer.

Y ¡zaz! heme aquí.

POR TÍ ME CASARÉ… (Playlist: Eros Ramazzotti)

Empecé temprano con La Conejita de las Playas. Desayunamos y corrimos al atelier del diseñador que intenta hacerle el vestido de novia. ah! la novia indecisa.

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Y yo me rio mucho de sus cambios de opinión. Y recuerdo cuánto me gusta la cosa de la producción de la boda: la de ella o la de quién se deje. Lo cursi del evento, del vestido y de “las damas”. Y lo profundamente romántico —e inútil— de jurarse amor eterno…. (¡lo sabré yo!)

Y la veo y me río. y la veo y me veo a mí… y me recuerda a La Conejita Mejor Amiga del Mundo Mundial. esa que perdí hace muchos meses. un día, no sé bien cuándo, dejó de estar presente.

Necesita aire, pensé con su desaparición de los primeros días.

Luego caí en la cuenta del malentedido. El novio aquel (suyo que no mio): un hijo-de-re-contra-puta, la cita en un café para hablar de no-se-bien-qué. mi terrible torpeza en la conversación y finalmente la indiscreción. Lo dije así, como si nada. Sin darme cuenta de las consecuencias, de la avalancha que estaba por llegar. Yo así, quitadita de la pena, me senté en el barcito de quinta y solté un secreto que me habìan encargado.

Sólo varios días después me dí cuenta de lo sucedido.  Corrí al teléfono y en dos horas de platica nos explicamos las cosas.

No te preocupes, me dijo. No pasó nada.

Ingenua supuse que la larga llamada compondría el descuido, como lo habíamos hecho en los últimos veintimil años: cuando ella faltó a la boda donde era la madrina principal, cuando le dí su teléfono al hombre que luego sería el-hombre-de-su-vida, cuando desechamos casi asustadas la propuesta de un threesome de un novio que no pasaría a la historia… No fue así.

La Conejita Mejor Amiga del Mundo Mundial no volvió. O bueno, sí. Pero nunca como antes. Hoy nos vemos, de vez en cuando. Nos abrazamos con la fuerza de las grandes amigas y nos ponemos al tanto de nuestras historias como si el tiempo no tuviera ingerencia. En el fondo sabemos que algo, en algún momento, se rompió. Como cuando una camina sin fijarse por la tienda. Como elefante en cristalería. Cuidando la trompa pero dandole en la madre a los floreros con la colita.

Duele reconocerlo, la elefantita de esta historia, fui yo.

ANUNCIO OFICIAL

Ahora sí ya se ve la cosa en serio. Y tengo una lista infinita de cosas por hacer: una visa de trabajo, un boleto de avión, buscar un nuevo depa, vender un coche, rentar mi casa, planear una nueva vida, deshacerme de mis zapatos, empiernarse por última vez… hoy, oficialmente, tengo miedo de lo que está por venir.

BÉSAME MUCHO (Playlist: Rita Guerrero)

Digo yo, de por sí una que va por la vida quitando las manitas hasta darse con la pared… y luego, que la vida le pone a una las emociones todas juntas y sin darle tiempo ni de respirar.

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Anoche, el Conejito de Siempre habló de besos.. que no los suyos, ni los míos, ni los compartidos. Si no de besos, así nomás: besos de esos que se dan entre risas.

¿Cuándo fue la ùltima vez que te diste besos entre risas? preguntó. Y yo que quería hablar de los nuestros, de los suyos, de los míos, de los compartidos. Y sí, que en mi cabeza sólo se agolpan esos, los de la fotos del celular, los que nos tomamos empiernadísimos, con el pelito enredado, con los ojos hinchados, riéndonos como tontos… los besos de hace muchos, tantos meses… con My Stress Rabbit en su lugar.

Y ya estaba yo olvidándome de los besos esta mañana, cuando se me aparece Conejo Pluma Blanca, con todo ese abanico de posibilidades que yo no quiero, aunque sí quiero. Hablándome de besos. Y yo que me niego, porque ahora parezco adolescente, virgen y atarantada. Y le tengo miedo a los besos fuera de lugar.

Y estaba yo apenas asimilando el sí pero mejor no, cuando apareció el mail. Era sí, My Stress Rabbit. Dos líneas, políticamente correctas, distantes. Nada para llamar a casa. Hasta una simple frasecilla final —escondida casi entre las demás—, una simple metáfora de libros importantes…

…se vuelven una parte de tí, decía.

Y yo, siento que la panza se me hace chiquita. Y entiendo que hay libros… y gente… y amores que se guardan como las fotos de besos entre risas: en el librero o en la memoria de un celular o en el fondo de una maleta para cambiar de casa, de vida y de país.

AHORA ME VOY (Playlist: Emmanuel)

La cosa en los últimos días se puso emocionantísima. Mucho, mucho estrés. El dinero de la liquidación se fue así, liquidito con las vacaciones navideñas. El de la nueva chamba está por llegar. Por las noches aparece en chat un nuevo viejo Conejito de Siempre que me cierra un ojo virtual antes de dormir. Y por las mañanas El Conejo Pluma Blanca me mira con ojos que me derriten. Mientras yo, voy por la vida con mucho trabajo, harto estrés y unas moneditas en la bolsa. Eso sí, en la solapa traigo colgado un reluciente gafetito que dice: productora del noti de radio del Conejo Editor (así con mayúsculas).

ah! qué bonito, pensaba cada que me lo miraba al espejo. y cada que por ahí de las 11 de la noche, salía yo cargando una bolsa pesadísima y una agenda llenita de teléfonos de gente que yo conozco aunque ellos no me conocen a mí.

En fin, en pocas semanitas la vida giraba a favor.

Y en eso, sonó el teléfono.

Rriiiing, escuché.

Ash, siempre pasa cuando estoy enchinándome la pestaña izquierda y a dos de haber cruzado Reforma.

—¿Buenooooo? dije tranquilita

Sólo para informarle que el puesto ese importantísimo en la empresa más importantísima de medios para el que aplicó hace mil meses en un país lejano que no tan lejano pero sí tropicaloso… es toditito suyo.

Plop. Me fui pa’ tras como esposa de Condorito.

Y no, desde esa hora, no he parado de llorar. Y aquí no deja de llover.

YO NO OLVIDO AL AÑO VIEJO (Playlist: Amapola)

Es el primer post del año… y no sé ni por dónde empezar. La fiesta de Fin de Año de la mano de la Señora Daniela Pelazo Romo fue la onda para aquellos que nos sabemos perfecto eso de yo-no-te-pido-la-luna y anexas. Estrenamos ropita interior. El baile duró hasta las seis de la mañana. Y la champaña corrió sin reparos. Eso es querer que la cosa empiece bien, digo yo.

Y es que sí, ya nos urgía que el año se acabara. Porque el anterior intenseó durísimo y porque tanta buena gente que apareció en las últimas semanas tiene, forzosamente, que tener una razón de ser en los próximos meses. Yo, a esto de las buenas personas, le tengo tanta fe.

Pzodiacv01prev1or lo pronto, amo el shopping —y los consejos de amores— de la patita de Eva Bunny y a la Conejita Sicología, la aparición de —mi nuevo mejor amigo— el Conejito Viajero, sentarme a hablar —inteligentemente de lo enredosamente tontas que son las relaciones— con Gymmate Bunny, salir a correr por las mañanas, reencontrarme a Bombón Bunny —y que el tiempo se nos haga chiquito para ponernos al tanto—, dejar que las lagrimitas se chorreen mientras abrazo a Conejo de mi Guarda de mi Dulce Compañía, ponerle cositas a eso que por primera vez puedo llamar mi casa, conocer a la familia de Mr. Perfect Bunny … y sí, hasta sentir cosquillitas en la panza ante una infinitamente remota posibilidad (adivinen cuál).

Sí. Qué venga el Año Nuevo con todo y lo que los astros nos deparen.