Y SIGUE LA MATA DANDO…

Ah verdad. ¿Qué dijeron? Que a mi ya no me iba a pasar? ¡Pues no! Eccome qua, con un nuevo truene. Yo digo que ya hasta estoy haciendo callo en esto, cabeceo, esquivo y finalmente ¡pum! revienta.

La historia es simple. El viernes pasado, My Stress Rabbit, así sin siquiera darse cuenta, tomó una decisión crucial. De esas donde la renuncia es irrevocable. Con la mano en la cintura… ¡y un mensajito telefónico!. Ah pero hay que ser insensible, profundamente insensible, sabiendo que yo tenía el corazón colgado de un hilito.

A las 12 de la noche oí la alerta. El corazón se me detuvo al ver la luz en la pantalla del teléfono. Sabía perfectamente de quién venía y la noticia que nos daba. El hilo se rompió y el corazón se me cayó, estrellándose estrepitósamente contra el suelo. Una vez más.

En ese preciso momento fuí yo quién decidió. Recogí las partecitas y me dediqué a la dificil tarea de la reconstrucción. ¡Menos mal que esto del zurcido invisible siempre se me ha dado! Ahí estaba yo pega que te pega, cose que te cose, remienda que remienda porque eta vez, entre él y mi autoestima, yo salgo ganando.

Para cuando se apareció el domingo, cola de peluche entre las patas, era demasiado tarde. Lo que venía a decir ya estaba dicho.

Anuncios