Conejita de Indias

DUDAS EXISTENCIALES

Noviembre 29, 2009 · 1 comentario

-¿Cuándo vas a sentar cabeza?

Plop. Ninguna abuela, en ningún caso debería preguntar eso. Ash.

Y ahora yo pienso: será que tengo que empezar a hacerme esa pregunta. Joder.

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EL SECRETO DEL 57 (Playlist: Don’t be cruel)

Noviembre 29, 2009 · 4 comentarios

Y yo que dije que ya no le podía aprender nada a estos gringuetes.

Estaba yo bebiendo un bonito vino tinto en un barcito de barrio americano con mi nuevo Français Lapín o lo que es lo mismo, un Conejito a la francesa.

Ah que bonito y aunque mi interés no es romántico, un chiquillo extranjero, de ojos claros, acento acaramelado, inteligente, divertido y buen mozo siempre, siempre es una oferta de la que esta Conejita no va a huír.

Hasta que claro, una comete el clásico error de principiante, en lugar de una tabla de quesos pedí una enorme -y poco sexy- double cheese burger.

Demonios. Lo recordé hasta que llegó aquel enooorme plato a mi mesa.

Una montaña de carne, queso, jitomate, lechuga coronada por papas -ja a la francesa- que evidentemente no iba a poder comer sin ensuciarme hasta el último peluche de las orejas.

Haciendo uso de mi mejor sonrisa, decidí tomar el toro por los cuernos: puse cada uno de los ingredientes en su lugar y decidí dar un gracioso mordidón al mastodonte.

En eso, el Conejito a la francesa hizo una sabia observación.

-¿No le vas a poner catsup? dijo con acentito y aletéandome las pestañas.

Suspiré.

-Obvio sí.

Entonces tomé la obligada Heinz (¿hay otra?) de la mesa, le quité el tapón, volteé la botella sobre mi súper-alimento y empezó mi martirio: la catsup nunca, en ningún caso, sale por sí sola.

Mientras lo miraba a los ojos y sonreía seductora, intentaba hacer salir el ¿liquido? aquel de la botella. Nada. Comencé a agitarla ligeramente más fuerte. Nada. Temía que en cualquier momento saliera un chorro a velocidad supersónica. Empecé a fruncir el entrecejo cuando él miró de reojo la botella, mi mano y mis intentos estúpidos por hacer que aquella cosa saliera.

-¿Problemas? dijo.

-Obvio no, contesté súper segura de mí misma.

Pero en cambio sí. Quería llorar mientras me sentía terriblemente estúpida. En la mesa de junto se escucharon risas. Ash no. No creo que mi performance llegara a tanto.

En cambio sí.

El Conejito a la Francesa alzó la mirada y la guió hasta los vecinos comensales. Sonrío. No tuve más que voltearme y ver al a banda de locales muertos de la risa ante mi insistencia con el producto aquel.

Ja, ja, ja. reían y me señalaban.

¿Que estamos todos locos? pensé.

Uno de ellos, amable a fin de cuentas, se levantó y me dijo casi cómplice.

-Es el secreto del 57.

-¿Del quéeeeee? pensé que estaba a punto de caer en la clásica broma de estudiante de highschool de peli gringa y ochentera. Joder. Paso de los treinta!

Se inclinó sobre mi mastodonte, tomó la botella en la mano y me mostró un “57″ en relieve en el vidrio de la botella.

-Ahí está el secreto, repitió.

Volteó la botella y golpeó, delicadamente, sobre el númerito aquel.

-Pluff, plop, plap.

Como por arte de magia, el estúpido aderezo cayó directito sobre mi hamburguesa y en la porción justa. Joder. Lo que una viene a aprender a estas alturas.

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NO ME DIGAS QUE TE VAS (Playlist: José José)

Noviembre 19, 2009 · 2 comentarios

Caminé despacito por el pasillo mientras veía su auto -y un enorme ramo de rosas- esperándome a través de la puerta de cristal. Estaba activando todas mis neuronas para soltar de la mejor manera la noticia que me tenía la cara sonriente pero el corazón apachurrado.

-Te tengo una buena y una mala, dije apenas me subí al auto maquinando la genial idea de darle elal tiempo que anunciaba que en unos meses tomaría un avión para vivir un año al otro lado del océano. ¿Estaba yo siendo una tremenda cabrona?

En fin, supongo que lo veía venir. No tuve siquiera que articular más palabra.

-¿Cuándo te vas? dijo el Conejito Latino-Tropical sin expresión en la cara.

Ash. ¿Tan predecible en lo impredecible soy? Joder.

-Pronto, contesté.

Entonces le solté toda esa explicación sobre nuestras únicas dos opciones: o nos enfrascábamos en una bonita relación de aquí a que despegara el avión y luego-dios-dirá o asumía que me mandara directito al carajo en ese preciso momento pues pa’ que andarle jugando a los novios a tiempo determinado.

Me miró con los ojos vidriosos y la expresión más triste que he visto en los últimos años.

-Te llamo luego, dijo.

Lo miré alejarse por una de esas calles grandototas del Paraíso Tropical y aunque en mi lema universal de chica ruda siempre he dicho que “todos regresan”, por primera vez en mucho tiempo no tuve la certeza de si él iba a volver.

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NO ANDABA MUERTA, ANDABA DE PARRANDA (Playlist: La Cucaracha)

Noviembre 18, 2009 · 3 comentarios

Ay, ay, ay. Sí, lo reconozco. He andado ausente pero juro -bueno, ya no juro- que ya regresé.

El problema es que ahora no sé ni dónde me quedé ni por dónde empezar.

Supongo por los eventos más relevantes: regresé de la vacación (que ya les contaré), de asistir a la boda más esperada del último año (tengo fotos y reseña) y de despertar con el Conejito Latino-Tropical al lado (que también ya les contaré) para encontrarme con una gran, buena, ultra nueva (que les cuento ahoritita mismo).

La Conejita se va, otra vez.

Apenas unos días antes de partir para El Pueblo Natal había visto la oferta: un año en la sede local de La Empresa Más Grande de Medios del Mundo Mundial -Londres. Y yo, ni tarda ni perezosa, que alzo la manita.

Mi Alto Mando sonrió ante mi precipitada reacción.

-¿No quieres pensarlo un poco? ¿Consultarlo con alguien? dijo.

Guardé silencio y mantuve fija la mirada.

Obvio no. ¿Qué diablos debería yo pensar para mudarme un año a Londres con trabajo en La Empresa Más Grande de Medios del Mundo Mundial? ¿Qué no era eso justamente -el no pensar las cosas ni tantito para bien o para mal- lo que me había lanzado de aquí para allá y de allá para acá durante toda mi vida? ¿Pensarlo? ¿Consultarlo? ¿Estamos todos locos?

-Estoy segura de mi decisión, dije apretándome los labios para no delatar mi sonrisota.

-Te doy una respuesta cuando vuelvas de las vacaciones.

Y yo ya volví.

Y la respuesta ya llegó.

Apenas llegué a la redacción en mi primer día tras la vacación, me dirigí a la oficina de Mi Alto Mando. Me miró con esa sonrisa congelada haciéndomela muchisísimo de emoción.

-La respuesta es sí… pero no sabemos cuándo.

Esta vez no pude o no quise ocultar la sonrisa que me salió de oreja peluda a oreja peluda.

Gracias, gracias patroncito, estuve a punto de decirle pero me contuve.

Ahora sobra decir lo que Londres significa, lo que me emociona volver a empacar mis miles de pares de zapatos, lo que me mueve una nueva ciudad con nueva gente inventándome una nueva vida, lo que me hizo traer todo el día una sonrisa estúpida en la cara, las ganas que tengo de reinventarme a sólo unos meses de haberme reinventado…

Sin embargo, apenas puse una patita fuera de la oficina caí en la cuenta. Afuera me esperaba un Conejito Latino-Tropical que espera por ser mi “novio”con un enorme ramo de rosas rojísimas en la mano y que yo no había tomado en cuenta para “consultarlo”.

Joder. Lo había hecho de nuevo: había decidido sola, solísima por mi futuro. Y no me sentía ni tantito mal. Agh. Esta Conejita nomás no termina de aprender.

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AVISO IMPORTANTE

Noviembre 10, 2009 · 7 comentarios

Estoy de vacaciones. Muchas. Con novedades. Muchas. Visitando a toda esa gente -con relación genética o no- que considero mi familia. Y junto a mí duerme un chiquillo que dice llamarse “mi novio”. Ah verdad! Pero como dejaría yo de ser una Coneja complicada si todo fuera miel sobre hojuelas, todo esto está a punto de dar un auténtico giro de tuerca… O muchos.

Disculpen las molestias que esto ocasiona.

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CÓMO HEMOS CAMBIADO (Playlist: Presuntos Implicados)

Octubre 2, 2009 · 11 comentarios

Se sentó aquí a mi lado, en el sillón tan rojo y encendió un cigarro. Habló de los avances en sus clases de inglés mientras yo, con otro cigarrillo en la mano, le contaba a detalle la negociación con el Dealer Puertorriqueño y Sabrosón para obtener un nuevo auto para el tercer integrante de La Pandilla.

Sí somos tres.

Ahora ya digo “quilombo” mientras me dejo llamar “nena” con acentito. E insisto en explicarles cómo es exactamente una torta de jamón -de esas del Chavo del Ocho. Y puedo soportar el que ninguno de los dos me prenda el cigarrillo, en afán de lo que ellos llaman “la equidad de género” (que yo nomás no entiendo: soy igual, equitativa y princesa. y quiero que me prendan el cigarro. pero esa es harina de otro costal).

Somos tres.

Uno viene del profundo sur, toma una amargosísimo mate, insiste en hacer asados con carbón que tarda siglos en prender, conoce la historia política de cada una de las etnias latinoamericanas, odió el frío londinense casi tanto como los calores del Paraíso Tropical y sigue durmiendo en un colchón que tiene en el suelo de su habitación. Le dicen Conejo Ñangaroso y me miraba con ojos desorbitados, mientras yo brincaba de gusto el día de mi primer date en este lugar. Dos horas más tarde, estaba tomándose una cerveza en un barcito de cortinajes rojos, a unos cuantos metros de distancia, mientras supervisaba el éxito de mi cita.

Podría ser mi hermano mayor, aunque no lo fuera.

El otro viene del otro lado del océano. Tiene nombres, renombres, apellido y realeza, habla con acento y nos dice “chavales”. Es bonito todo, completo. Un Conejo de Abolengo: rubito, con tres mechones que le caen sobre los ojitos azules, la nariz finita y el cuerpo espigado. Intentó la bicicleta y los buses en la ciudad de los autos. Su mayor atractivo es su manera de aprender: desesperada, incansable, estoica ante las inconveniencias -que pocas no han sido. Ha aprendido todo nuevo: a vivir solo, a terminar hospitalizado, a manejar estándar, a comprar un auto, a lidiar con las oficinas gubernamentales y hasta a soportar el pop ochentero de mi ipod incansable.

Podría ser mi hermano menor, si es que lo fuera.

Y desde hace seis meses no hacemos más que ser amigos. De esos amigos extraños y entrañables que en otras condiciones nunca se hubieran encontrado, que en otras circunstancias no hubieran hallado un tema en común: ni shakira, ni misiones, ni los amores via skype.

Son seis meses de arreglar -los tres solitos- el mundo frente a la puerta de cristal del edificio de la Empresa de Medios más Grande del Mundo Mundial, con el calor húmedo que hace que se nos pegue la ropa al cuerpo y la nariz se nos llene de perlitas de sudor.

Son seis meses de insistir en contra del clima, de la falta de rumba, de la ignorancia y la ideología barata. De sobrevivir a una ciudad hostil haciéndo asados junto a la piscina y buscando bares abiertos después de las 2 de la mañana.

Son seis meses de querernos quedito, sin decirnoslo ni andar haciendo alarde.

Haciendo un recuento, hace 180 días anoté los dos primeros números locales a mi teléfono celular. No eran sólo dígitos: era una inversión de la que hoy tengo ganancias.

En mi cuenta tengo una familia -nueva, hip y multiculturosa- que reditúa a mi favor.

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COMO PALMERAS BORRACHAS DE SOL (Playlist: Agustín Lara)

Septiembre 21, 2009 · 3 comentarios

Estaba yo leyendo en internet una de mis revistas favoritas, cuando me acordé que a mí lo que me gusta es escribir.

Sí, sí. Eso que hacía yo tan seguido y que en los últimos meses se ha vuelto un acto casi mecánico de rellenar cajitas sin pasarme ni por un caracter, durante diez horas seguidas. Tic, tac, tic, tic, toc suena el teclado y yo enarco los ojitos ante el brillo de la computadora.

Y luego, miro este blog calladito en una esquina y me da la culpa. Porque tengo mucho que contar, porque quiero ponerme a croniquear, porque me gusta remendarme las historias y sacarme las espinitas con letras. Porque cuando me pongo a hacerlo, sólo se me ocurre que otro ya lo dijo en una canción y va, que me planto un video enfrente y siento que ya no tengo nada qué decir.

Pero luego me pasa que en días como hoy me acuerdo que colgué una hamaca en el balcón. Y que quiero contarlo. Porque no sabía lo que era. Porque mis hamacas habían estado en hotelitos de playa y en el patio trasero de la casa de familia, misma que me dejó en un hospital.

Porque no sabía cómo se veía la vida con los pies levantaditos del suelo.

Mi nueva y reluciente hamaca vino conmigo del Último Punto al Sur del Sur donde estuve el pasado fin de semana -y cuya crónica reventadona ya tengo por ahí-, es color chocolate y pende de una esquina de mi balcón.

sp_mignon_226La primera vez, me subí despacito, como con miedo: uno nunca sabe si me voy a venir abajo con todo y ganchito. Metí las manos debajo de los muslos y extendí el tejido que se abrió como un abanico bajo mis piernas. Crucé los pies, recosté la cabeza y cerré los ojos.

Entonces el mundo se puso, completito, a oscilar.

No sé cuánto tiempo estuve yo ahí arriba. El suficiente para saber que a mí, eso de poner los pies en la tierra, no se me dá. A cada intento, súbito, así como yo ponía mi pulgar en el piso de la terraza, se me detenía la vida.

El Paraíso Tropical entero se quedaba calladito, como si estuviera contuviendo el aire. Entonces yo, en acto casi infantil, subía rapidito el pie y.. shhh.. otra vez soltaba el aire, se movía, de un ladito a otro, con ganas de girar en su propio eje, pero con flojera de palmera borracha de sol como diría Lara.

El juego de la hamaca se repite ahora cada mañana. Apenas despierto -o no tanto- bajo descalza de la cama y camino torpemente hacia el balcón. Con el pelito enredado y los ojos entrecerrados me meto en el huevito de chocolate que pende de la esquina de mi balcón. Me agarro los muslos entre los brazos, me acomodo esperando que el sol se tarde en darme directito en la cara y vuelvo a cerrar los ojos. Shhh.

La vida, entonces, se me pone a mecerse despacito. Y sin cuentas por pagar.

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COLGANDO EN TUS MANOS (Playlist: Martha Sánchez & Carlos Baute)

Septiembre 16, 2009 · 2 comentarios

Así se empieza el día, la semana, el mes… la vida.

Con canciones de 4.40…

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QUE VENGAN LOS BOMBEROS (Playlist: Yuri)

Septiembre 9, 2009 · 5 comentarios

No es broma. Llegaron los bomberos al edificio donde trabajo. Y no no, no resultaron ser unos bomberos cualquiera: eran unos chiquillos altos, musculosos, bronceados, de andar cadencioso -y candente- y mucho uniforme con lucecillas fosforescentes.

pornprevdd7-thumbArribaron con toda la fuerza de los superhéroes y desalojaron a todos los presentes por una tal amenaza de bomba. Se les veía tan pro a todos ellos, subiendo y bajando cajas negras, poniéndose y quitándose máscaras transparentes y mirándome con ojos muy azules mientras me decían algo tan romántico como:

Move on. No photos please.

Ay y una tan indefensa… cómo no me voy a enamorar!

Entendí aquello de las fantasías sexosas más recurrentes de las féminas: estos bomberos sí se parecían a los strippers disfrazados en esos chippendale’s que tanto me han contado. ja.

El caso es que no logré ni desmayarme a tiempo para hacerme rescatar por uno de estos fabulosos ejemplares, cuando  Mr. Big Ego Rabbit ya me estaba arrastrando de las orejas de peluche al Starbucks más cercano.

Que para dejarlos trabajar en paz y de paso, quitarme de la mirada los malos pensamientos, dijo.

Ash. Así de tropezado empezó el día y no pareció mejorar con las horas. Mi ánimo iba de arriba a abajo como en un tobogán: que la Coneja muy enojada, que la Coneja muy contenta, que la Coneja muy emocionada, que la Coneja que se la lleva la mismisima…

Por la noche, decidí meterme a la cama lo más pronto posible. No vaya siendo, dirían por ahí.

Ahora, ya sólo me queda esperar unos días para volver a escaparme de la ciudad.

  • Destino: la última punta del último punto del Paraíso Tropical.
  • Vía: terrestre, manejando varias horas mientras entono el playlist cortesía de Bombón Bunny a todo pulmón.
  • Compañía: una de esas con las que las horas se hacen chiquitas de tanto hablar.
  • Equipaje: short, shanclas y shampoo.

El resto es purititas ganas de sentirme libre y feliz. Ah perdon! eso soy ahora: libre y feliz.

PD. Se solicita de la manera más atenta la aparición del Buen Conejo Pluma Blanca que ha decidido abandonarme, asi de plano y sin mayores explicaciones. ¿Qué no ven que una tiene su corazoncito?

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FIESTA EN AMÉRICA (Playlist: Chayanne)

Septiembre 4, 2009 · Dejar un comentario

Tengo cansancios varios y atrasados. Entre Michael Jackson, Zelaya y mis últimas actividades ligadoras nomás no he podido dormir bien.

El Fat Red Boy ya está en su mejor momento. Logramos encontrar un mecánico que no me vio la cara, lo de las piernas no lo sé. El caso es que por sólo 214 dolarucos lo dejó como nuevo. Y yo voy radiante cantando en mi cochecito chaparrito y muy rojo.

Y esta noche, ya de viernes, tenemos cenita y yo todavía una humanidad que producir porque tras una semana larga, la belleza natural cuesta trabajo.

Bienvenido este fin de semana que en el Paraíso Tropical es festivo, sigo sin entender bien por qué, pero de plano lo aprovecho y me voy fuera. Ya tengo empacadísimo eso de short, shanclas y shampoo. Agregue usted un bikini y lo que sigue es puritito relax al lado de la piscina, entre las olas del mar y con un ejemplar latino-tropical de campeonato. Ja.

Ah! qué bonito es lo bonito.

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